Día de publicación: 2026-02-27
Por: Feliciano J. Espriella
El diputado Luis Agustín Rodríguez Torres busca la candidatura del PAN a la alcaldía de Hermosillo con una carta fuerte: su independencia de grupos y su capacidad para dialogar con todos mientras construye estructura propia.
En la carrera adelantada por la alcaldía de Hermosillo en 2027, el diputado federal Luis Agustín Rodríguez Torres decidió algo que pocos en el PAN se habían atrevido: levantar la mano sin pedir permiso. No lo hace desde el impulso personal ni desde la nostalgia del panismo clásico, sino desde una mezcla de atributos que, puestos bajo la lupa, resultan políticamente interesantes. Y el lunes pasado, en la mesa de análisis Kiosco Mayor, desplegó con soltura las razones de su apuesta.
La primera clave de su estrategia es un concepto propio: "la flor de la independencia”. Traducido al lenguaje político, significa que no pertenece a ningún grupo, padrino o corriente que lo reclame como suyo. En un PAN donde las tribus se bloquean entre sí con la eficacia de un veto olímpico, esa condición es oro puro. Lo coloca en una zona de maniobrabilidad que otros aspirantes no tienen.
Rodríguez describe su independencia de forma sencilla: toma "cafecitos” con todos. Desde el equipo del alcalde Toño Astiazarán, pasando por el grupo de Guillermo Padrés, hasta figuras históricas como Héctor Larios, Javier Gándara o Gildardo Real. Ese ejercicio —que él explica con naturalidad— le permite escuchar a todos los liderazgos sin quedar atrapado por ninguno. No se compromete más allá de la cortesía política, pero recoge insumos para construir una narrativa de unidad. En un partido fracturado, esa es una ventaja.
El segundo atributo es su experiencia administrativa. Rodríguez no es un recién llegado. En el año 2000 fue Contralor Municipal de Hermosillo, lo que le dio acceso a la "sala de máquinas” del Ayuntamiento. Después dio el salto al estado: participó en la campaña de Ramón Corral, formó parte del círculo de Guillermo Padrés y se convirtió en su Secretario Particular durante el sexenio. Desde ahí construyó relaciones nacionales que posteriormente lo llevaron al Comité Ejecutivo Nacional del PAN.
Esa tercera etapa —su paso por el CEN— es relevante para entender su aspiración. Durante seis años fue Secretario de Fortalecimiento Interno, un encargo con el que recorrió los 32 estados para reorganizar al partido, reformar estatutos y oxigenar comités en zonas donde el panismo se había apagado. Ese bagaje no lo convierte automáticamente en candidato, pero sí en alguien que sabe mover los hilos internos, activar militancias dormidas y gestionar procesos internos sin improvisación.
El cuarto atributo es su trabajo de tierra. Desde septiembre de 2024 camina colonias acompañado de un equipo propio de jóvenes llamado "La Voz de Sonora”. No depende de la vieja guardia para movilizarse; elige rodearse de gente que le imprime energía y le da una narrativa generacional distinta. Mientras otros aspirantes fingen que no están en campaña, él lo admite abiertamente: está construyendo estructura.
Dicho esto, hay un factor externo que condiciona todo el tablero: la presencia del otro precandidato, Alejandro López Caballero. Es una figura conocida, con fuerza interna y presencia pública, pero también con resistencias profundas. Y según analistas panistas, el aspirante mejor posicionado para la gubernatura en 2027 —el propio alcalde Toño Astiazarán— no lo ve como una opción deseable para la alcaldía de Hermosillo. Ese choque abre una ventana para que Rodríguez se posicione como la opción de equilibrio que evita un rompimiento interno.
La relación de Rodríguez con Astiazarán es un punto adicional: reconoce y públicamente avala el "muy buen trabajo” del alcalde. No busca contradecirlo ni confrontarlo. Un aspirante que no amenaza la narrativa del gobierno municipal es menos riesgoso para la dirigencia. Y si además mantiene una buena relación con el grupo padrecista y con los liderazgos históricos, entonces se vuelve un candidato capaz de transitar sin generar incendios.
¿Eso lo convierte en el favorito? No. ¿Le da viabilidad? Sí. Su independencia le permite caminar, dialogar, escuchar y construir sin quedar atrapado entre facciones que podrían vetarlo en automático.
Hermosillo vive un momento de definiciones y en el PAN nadie quiere perder la plaza. Lo que está en juego no es solo la silla del Ayuntamiento, sino el equilibrio interno rumbo al 2027. Y en ese ajedrez, Rodríguez no juega como alfil de nadie, sino como pieza propia.
Me despido con un comercial: mañana temprano, a las 6:10 AM, en "La Caliente” 90.7 FM, el colega y amigo José Ángel Partida me abre su micrófono para comentar esta columna con más detalle. Como cada viernes, allá nos escuchamos.
Por hoy fue todo, gracias por su tolerancia y hasta la próxima.
