Día de publicación: 2026-07-21
Por: Feliciano J. Espriella
En un concurrido encuentro con la sociedad civil, Omar del Valle Colosio definió su visión para Sonora: un modelo de justicia social y crecimiento económico con certeza hídrica y energética. Desde el centro de convenciones "La Cascada”, el político reafirmó su compromiso con la juventud, los adultos mayores y la inclusión, proponiendo una política que abandone los escritorios para escuchar el latido real de cada municipio"
El discurso de Omar del Valle no debe leerse simplemente como una pieza oratoria más en el tablero político sonorense; representa, en esencia, un intento de redefinir la relación entre el poder público, la sociedad civil y el vasto territorio del estado. Su mensaje central es claro: la política debe abandonar la comodidad de las "oficinas refrigeradas" para fundirse con la realidad cotidiana de quienes habitan Sonora, desde las comunidades mineras hasta los campos pesqueros.
Uno de los pilares más potentes de su exposición es la visión sobre la juventud. Tradicionalmente, se ha dicho que los jóvenes son el "futuro", una frase que a menudo sirve como excusa para postergar su inclusión. Del Valle rompe con este cliché al afirmar que la juventud ya está transformando la comunidad desde la ciencia, el deporte y el activismo social. El reto, sin embargo, es estructural. Omar señala con preocupación el fenómeno de la migración forzada por la falta de oportunidades: "nos parte el alma cuando una mujer o un hombre abandona su hogar" para buscar mejores condiciones en la frontera o fuera del estado. Para que el talento joven se quede, el estado debe ofrecer algo más que promesas; debe ofrecer certeza.
Esa "certeza" es, precisamente, la demanda que une a las familias con el sector productivo. En un análisis que vincula lo local con lo global, Del Valle advierte que Sonora no es una isla; los conflictos en el Medio Oriente o los vaivenes políticos en Estados Unidos impactan directamente en el bolsillo de los trabajadores sonorenses. Por ello, la competitividad del estado depende de factores críticos como la certeza energética y la seguridad hídrica. El planteamiento es pragmático: sin agua se acaba la vida y se genera conflicto, por lo que la gestión sostenible del recurso vital debe estar en el centro de la agenda pública.
Sin embargo, el dinamismo económico carece de sentido si no va acompañado de una justicia social profunda. Es aquí donde el discurso adquiere un tono más humano y empático. Se hace un llamado a dignificar a cada mexicana y mexicano, poniendo en el centro de las decisiones a las personas con discapacidad y a sus familias. Al mencionar condiciones específicas como el autismo, el síndrome de Down o la parálisis cerebral, Del Valle reconoce una realidad que muchas veces ha permanecido en la marginación o el olvido. La propuesta es que ninguna madre ni padre de familia deba luchar solo ante estas adversidades. Del mismo modo, el reconocimiento a los adultos mayores no se limita a la gratitud por el pasado, sino a la exigencia de que vivan con dignidad, sin ser relegados al olvido en el rincón de una casa.
Un aspecto distintivo de esta visión es el programa "Hábitat Sonora". No se presenta como un conjunto de reglas dictadas desde arriba, sino como un proyecto en construcción que busca integrar la perspectiva de niños, jóvenes, deportistas y mujeres que trabajan "doble turno" para sacar adelante a sus familias. Es una invitación a construir desde el corazón de cada ciudadano, utilizando al partido como un puente entre quienes toman las decisiones y quienes enfrentan los problemas en la calle.
La legitimidad de este planteamiento descansa en el recorrido territorial. La mención de lugares como Huatabampo, Cananea, Caborca, San Luis Río Colorado y las colonias de Hermosillo no es fortuita. Representa el compromiso de una política que se hace caminando, escuchando a los pescadores de Paredoncito y a los mineros de Nacozari. Esta metodología, denominada "a ras de suelo", es la que permite constatar que Sonora tiene el potencial no solo para destacar, sino para ser el primer lugar en desarrollo económico del país.
En conclusión, la propuesta de Omar del Valle Colosio y el Partido Verde en Sonora busca trascender la política electoral convencional. Se trata de una apuesta por la madurez política, que reconoce los logros pero no ignora la agenda pendiente en cada rincón del estado. Al final, el objetivo es que el latido de Sonora se escuche más fuerte, pero sobre la base de una sociedad organizada donde todos tengan cabida y nadie se quede atrás. El camino hacia ese "siguiente paso" para el estado requiere, indiscutiblemente, de unidad y de una voluntad inquebrantable de chambear duro por el territorio.
Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.
