Día de publicación: 2023-09-28
Por: Feliciano J. Espriella
Londres, como lo es París, es una ciudad que merece ser incluida en el itinerario de todos los latinos que visiten Europa, hablen o no el inglés. Realmente vale la pena.
Hace un par de semanas visitamos Londres. Me parece que desde 2015 que conocí la capital británica, esta es la cuarta ocasión en la que disfruto de una estancia en la segunda ciudad más visitada del mundo.
Fue ésta una visita breve, de un solo día, como breves han sido las anteriores. La más larga fue la primera y fueron apenas tres días, sin embargo, ya sean unas horas o pocos días, con buen o mal clima, Londres siempre ofrece infinidad de alternativas para pasarla bien.
En estos tiempos, en los que Internet pone a la disposición de todo mundo el bagaje total en atractivos naturales, culturales, deportivos y lúdicos en general, ocupar un espacio como este para reseñar la oferta turística sería oficioso, por lo que me abstendré de hacerlo.
Los ingleses tienen una bien ganada fama de flemáticos. Suelen ser adustos y poco comunicativos, pero en general también son amables, serviciales, ordenados y sobre todo muy apegados al cumplimiento de leyes y ordenanzas.
Recuerdo cómo, la primera ocasión que visitamos mi esposa y yo a una hija casada con un ciudadano inglés, quienes radican en una pequeña población costera del sur de Inglaterra, fueron a recibirnos al aeropuerto en su carro, y cuando nosotros nos subimos nos acomodamos en el asiento trasero, al entrar, ambos se pusieron de inmediato los cinturones de seguridad en tanto nosotros, muy al estilo de nuestro país, nos esperamos a que arrancara el auto para hacerlo, pero pasaron unos de minutos sin que lo prendiera y mi mujer preguntó ¿Qué pasa? ¿Tiene algo el carro? No -nos respondió ella-, Ryan -es el nombre del yerno- está esperando que se abrochen los cinturones para prenderlo, de ese pelo, como diría el buen amigo Martín Romo en su leída columna.
En Londres, a diferencia de la mayoría de las grandes urbes del mundo, invariablemente todos los peatones cruzan avenidas y bulevares por las vías expresamente señaladas para ello, aunque también nunca falta quien rompe las reglas y lo hace a destiempo o por otros sitios. En lo personal me llama mucho la atención ver cómo en algún crucero todas las calles que confluyen están vacías y sin ningún vehículo a la vista, pero la mayor parte de la gente espera a que los semáforos indiquen que ya pueden cruzar; por supuesto que no faltan a quienes les valga y se crucen, pero suelen ser muy pocos y, a diferencia también de lo que sueles suceder en estos casos, el grueso de la gente no los imita.
Londres, por otra parte, es una ciudad muy cara, la cuarta en el Top 10 respectivo, después de Hong Kong, Nueva York y Ginebra, sin embargo, hay muchas maneras de disfrutar una estancia en esta ciudad sin que signifique un gran desembolso.
Por ejemplo,
el transporte en los conocidos y famosos autobuses rojos, la mayoría de dos
niveles y para mi gusto los que ofrecen el mejor servicio en todo el planeta,
se vuelve muy económico si son utilizados varias veces en un mismo día y pagado
con una misma tarjeta de débito o crédito, porque el máximo cargo que se hace a
la cuenta es de 5 libras (aproximadamente 120 pesos), así se hayan utilizado en
una, tres o diez ocasiones.
Hay además una gran cantidad de museos muy importantes de ingreso gratuito y espectáculos artísticos en plazas públicas y diversos escenarios en los que se ofrecen presentaciones sobre todo musicales de mucha calidad y son de acceso libre.
Londres, como es de suponerse y lógico en virtud de su gran afluencia turística, ofrece una amplísima oferta gastronómica, pero los precios de los platillos en los restaurantes, comparativamente con los de la ciudad de México, la cual no aparece en el Top 10, no son muy elevados. De hecho, suelen ser muy similares a restaurantes de Hermosillo de más o menos del mismo nivel.
Hay además, cualquier cantidad de franquicias de comida y hasta kioscos en los que ofrecen dogos, hamburguesas y el platillo tradicional inglés: Fish and Chips, nombre inglés que se le da a una fritura de pescado con papas, muy típica del Reino Unido.
Me parece que Londres, como lo es París, es una ciudad que merece ser incluida en el itinerario de todos los latinos que visiten Europa, hablen o no el inglés. Realmente vale la pena.
Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.
Twitter: @fjespriella
Correo: felicianoespriella@gmail.com
