Día de publicación: 2023-09-08
Por: Feliciano J. Espriella
Marcelo Ebrard, desde que se iniciaron las encuestas sobre quién prefería la ciudadanía que lanzara Morena para la presidencia de la República, estuvo en segundo lugar con varios puntos porcentuales debajo de Claudia Sheinbaum. La mayoría de las ocasiones con cifras de dos dígitos. Así estuvo durante muchos meses, así estaba al inicio de la campaña y así seguía al terminar el proceso y, finalmente, así arrojaron los resultados.
Y él siempre lo supo. De allí que en varias ocasiones se mostró inconforme y aparentemente rebelde desde antes de iniciarse el proceso interno de Morena y sus aliados para definir la coordinación nacional de los comités de defensa de la cuarta transformación, con el que quien venciera eventualmente se convertiría en el o la candidata presidencial de esa alianza para los comicios de 2024.
Muchas de sus inconformidades le fueron concedidas, empezando por su exigencia de que dejaran sus respectivas responsabilidades, lo cuál, como lo hicieron quienes participaron en el proceso de enfrente, pudieron habérselo negado y abstenido de concedérselo.
Un reclamo constante de Ebrard fue en el sentido de que hubiera piso parejo, siendo que él, por su posición y los frecuentes reconocimientos y alabanzas a su trabajo por el presidente López Obrador, fue sin duda alguna el que mayores exposiciones mediáticas tuvo, especialmente en lo relativo a las vacunas para el Covid-19
Marcelo
Ebrard, desde que se iniciaron las encuestas sobre quién prefería la ciudadanía
que lanzara Morena para la presidencia de la República, estuvo en segundo lugar
con varios puntos porcentuales debajo de Claudia Sheinbaum. La mayoría de las
ocasiones con cifras de dos dígitos. Así estuvo durante muchos meses, así
estaba al inicio de la campaña y así seguía al terminar el proceso y,
finalmente, así arrojaron los resultados.
Marcelo Ebrard, pese a la gran desventaja que tenía al iniciar el proceso, prácticamente ni sudó ni se acongojó. Hizo por ahí uno que otro ridículo cantando, bailando o pescando, pero a diferencia de los demás, no hubo nada digno de resaltar a su favor, y lo único con lo que logró atraer los reflectores, fue vociferando sus inconformidades y despotricando en contra de sus contrincantes.
No olvidemos que en un ataque de soberbia, se atrevió a declarar que sólo él y Claudia tenían posibilidades de ganar la contienda, con lo que lastimó al resto de los participantes que no habían hecho absolutamente nada para herir su susceptibilidad.
Marcelo Ebrard buscó y encontró pequeñas incidencias en el proceso para legitimar una salida y reventarlo, antes de la consumación de una derrota claramente anticipada en todas las encuestas previas.
Y hablando con claridad, la única razón por la que Marcelo Ebrard lograba una alta puntuación en las encuestas cuando a él se le nombraba como candidato por Morena, era precisamente por las preferencias al partido en el gobierno. En alguna ocasión se le colocó en un careo como posible candidato de Movimiento Ciudadano (MC) y su porcentaje de preferencias andaba por el 12 por ciento.
Ahora está en una encrucijada, si la rabieta le sigue obnubilando el entendimiento, rompe definitivamente con Morena y se va con su música a otra parte para contender por MC o alguna otra franquicia por el estilo, deberá abandonar para siempre su sueño de llegar a ser algún día presidente de la República.
Según se ha dicho, Ebrard soñó desde joven ser presidente de la República. Lo han comentado excompañeros suyos en El Colegio de México. Quedándose en Morena, estaría en la segunda posición para entrar al relevo si por alguna razón se descarrilara la candidatura de Sheinbaum Pardo, o bien, podría construir con inteligencia y perseverancia su candidatura para el 2030.
El periodista Agustín Gutiérrez Canet, en su columna de ayer que publica en Milenio, la cual cabeceó "La huida hacia adelante de Ebrard”, escribió al respecto:
"Arrogante como es, Ebrard trató de imponer al presidente sus reglas como si los patos dispararan a las escopetas.
"Lo cierto es que ganó Sheinbaum y perdió Ebrard por una simple razón: no es auténtico. Ebrard no pudo convencer en las redes sociales a la mayoría de los encuestados: mete goles a un portero palero, sostiene pesas con el abultado vientre y baila sin estilo su designio fatal: ‘No rompas más, mi pobre corazón’.
"Alejado del afecto presidencial, Ebrard trata de salvar la cara de perdedor al manchar el proceso de sucesión dirigido por el mismo López Obrador.
"El trasvesti del arcoíris, término acuñado aquí en Sin Ataduras, cambiará otra vez de color: dejó de ser guinda para pronto repintarse con el único color disponible a la venta, el naranja”.
Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.
Twitter: @fjespriella
Correo: felicianoespriella@gmail.com
