Un grito desesperado

Día de publicación: 2023-08-18
Por: Feliciano J. Espriella

El show que montó el excanciller plagado de acusaciones, amenazas veladas y exabruptos con los que se pintó como el más recto y honorable boy scout, en realidad lo exhibió como un ingenuo que raya en los linderos de la imbecilidad.

La cabeza de esta columna no es alusiva al libro que hace algunas décadas publicó el escritor Carlos Cuauhtémoc Sánchez cuyo contenido es un llamado urgente a la búsqueda de la superación familiar ante la cruda realidad de la desintegración de los hogares.

No, me refiero al exabrupto que el día de antier protagonizó Marcelo Ebrard Casaubon para denunciar, dijo él sin probarlo, irregularidades graves en la carrera por la candidatura de Morena a la presidencia de la República, cometidas por quien ha encabezado las preferencias de los electores con alrededor de 10 puntos porcentuales de ventaja, antes, durante la contienda y hasta la fecha.

 Lo califico como grito desesperado por que al parecer, según todas las encuestas serias, la ventaja de su contrincante puntera es de tal magnitud que en el breve lapso que queda para la realización de las encuestas necesitaría de un milagro para remontar la distancia y, Marcelo, no me parece que tenga mucha ascendencia con el hacedor de Milagros de Morena.

El show que montó el excanciller plagado de acusaciones, amenazas veladas y exabruptos con los que se pintó como el más recto y honorable boy scout, en realidad lo exhibió como un ingenuo que raya en los linderos de la imbecilidad.

 Marcelo ha nadado durante muchas décadas en el borrascoso mar de la política mexicana, y de todo, absolutamente de todo lo que antier denunció, ha sido testigo, partícipe y seguramente protagonista en multitud de ocasiones. Por favor, como dice el dicho: "a otro perro con ese hueso”.

¿No es de lo más ingenuo (por no poner otra palabra más descriptiva que sólo utilizo en mis escritos cuando es estrictamente necesario) el contenido de las siguientes palabras?

"Sean gobiernos estatales, sean secretarías de Estado, sean funcionarios, todos ellos, todas ellas, tienen que hacer eso. Tienen que respetar el proceso y nosotros habremos de respetarlo también. Pero yo diría a la dirigencia de Morena: mañana es el sorteo de las encuestas, pero firmamos que no iba a pasar nada de lo que está pasando hoy. Estamos en foco rojo, tienen que acatar la voluntad de la gente.

"... y también a Claudia se lo digo. Qué necesidad, qué caso tiene comprometer todo aquello por lo que hemos luchado”.

La reacción de Marcelo me parece similar a la de una persona que cae a un estanque lleno de agua y algo o alguien le impide emerger para tomar aire: patalea, se convulsiona e intenta desesperadamente quitarse el obstáculo que lo retiene.

En esa situación no hay más que dos alternativas: elimina el obstáculo o se ahoga. El problema con Marcelo es que el sólo se puso en esa situación y ahora sólo le quedan dos caminos:

1.        Acepta sin chistar el resultado (que todo apunta a que le será adverso) y se une al equipo triunfante con el estigma de haber intentado reventar el proceso.

2.        Se rebela y no acepta los resultados.

En este caso, haga lo que haga, creo que estará jugando a perder. Tanto si se queda calladito, como si se dedica a agredir y exhibir a toda la fauna morenista, empezando por el presidente, o se va de candidato presidencial con Movimiento Ciudadano.

Él, veladamente, ha intentado introducir mediante fintas que se decidirá por la segunda opción, pero me parece que está blofeando. Sabe perfectamente que por ese conducto no tiene la mínima posibilidad de ser presidente de la República.

Marcelo Ebrard es un hombre inteligente y conoce como pocos el juego de la política. Seguramente recuerda que su mentor y amigo, Manuel Camacho Solís, en 1993 estuvo exactamente en la misma situación y se inclinó por la segunda opción con resultados catastróficos para su carrera política.

Aunque para muchos es ahora o nunca, creo que Marcelo podría tener otra posibilidad en 2030. Tendrá 71 años y por ello lo descalifican a priori, pero en el mundo actual hay cualquier cantidad de gobernantes longevos. El Papa Francisco cumplirá en diciembre 87 años, por ejemplo.

Sin ir muy lejos, en la elección presidencial del año próximo en Estados Unidos se perfilan para contender Joe Biden que frisará en los 82 años y Donald Trump que tendrá 78.

 

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

 

Twitter: @fjespriella

Correo: felicianoespriella@gmail.com

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