Día de publicación: 2023-08-08
Por: Feliciano J. Espriella
México, desde el período de la conquista se convirtió en un país de enormes desigualdades en el que un puñado de privilegiados poseía el grueso de la riqueza nacional, en tanto una enorme multitud sobrevivía en la más oprobiosa de las pobrezas. Este fenómeno alcanzó su clímax en el porfiriato y a la postre fue el origen del movimiento armado que conocemos como "Revolución Mexicana”
Lo ha venido pregonando en todo tipo de foros desde hace varias décadas Andrés Manuel López Obrador y, tal vez dándole seguimiento al precepto bíblico: "A Dios orando y con el mazo dando”, desde el primer día de su mandato se empezaron a implementar diversas acciones orientadas a beneficiar a los compatriotas más necesitados.
Recientes hechos y publicaciones me llevan a afirmar que cuando menos en este rubro, el combate a la pobreza, la cuatroté y AMLO han sido verdaderamente exitosos, a pesar de que hay todavía cualquier cantidad de cuatrofóbicos y de adversarios del presidente que continúan pregonando que la mejor prueba del fracaso del régimen es el incremento en el número de pobres.
Nada más falso, como está por comprobarlo la encuesta de medición de la pobreza que cada dos años realiza el Consejo Nacional de la Política de Desarrollo Social (Coneval), que se espera la publique el próximo jueves y según ha trascendido, de 2018 a 2022 el número de pobres en México se redujo en cinco millones.
Cuando se conozcan los datos, haré otra publicación sobre el tema con el análisis basado en la información que arroje el informe. En tanto, en esta entrega el enfoque será en base al informe de la disminución de la desigualdad que publicó la semana pasada el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el cual constituye también un testimonio de que la política económica en México, está operando de acuerdo al slogan lopezobradorista de "por el bien de todos… primero los pobres”, el cual repite una y otra vez en sus conferencias matutinas y en la mayoría de los foros en los que interviene.
ANTECEDENTES
México, desde el período de la
conquista se convirtió en un país de enormes desigualdades en el que un puñado
de privilegiados poseía el grueso de la riqueza nacional, en tanto una enorme
multitud sobrevivía en la más oprobiosa de las pobrezas. Este fenómeno alcanzó
su clímax en el porfiriato y a la postre fue el origen del movimiento armado
que conocemos como "Revolución Mexicana”
Aunque el porfiriato se caracterizó por un crecimiento económico a nivel global, también fue una era de explotación y sometimiento de clases por el aprovechamiento de recursos. Los niveles de subsistencia de la población se desplomaron en los últimos años del régimen de Porfirio Díaz.
GATOPARDISMO
La revolución, nuestro movimiento armado que se gestó para buscar la justicia social hacia los desposeídos nunca alcanzó ese propósito, fue lo que se conoce como gatopardismo: "Cambiarlo todo para que nada cambie”
Lo único que logró el movimiento social de 1910 fue desplazar a los explotadores de antes y sustituirlos por los vencedores sin generar cambios en la estructura social del país, la cual se ha venido agravando con el paso del tiempo.
Lo paradójico, es que esta denigrante situación ha sido reconocida por todos los gobernantes desde la época de la revolución, quienes al asumir el poder se han comprometido a reducir la brecha de la desigualdad con paupérrimos resultados.
Aunque los ingresos del país han aumentado en las últimas dos décadas, la pobreza se mantiene estancada, mientras que los millonarios ven crecer sus fortunas. Según un estudio de Oxfam, del economista Gerardo Esquivel, un 1% de los mexicanos acumula el 21 por ciento de la riqueza del país.
México padece
una desigualdad extrema, pues aunque es la economía número 14 del planeta,
tiene al 44 por ciento de sus habitantes en la pobreza, y al 7.5 por ciento en
pobreza extrema. El 10 por ciento de los más ricos recibe el 36 por ciento del
ingreso del país; en contraste, el 50 por ciento de la población se divide el
20 por ciento y el 10 por ciento más pobre recibe sólo el 1.8 de los ingresos.
Es por lo anterior que noticias como las dadas a conocer por el Inegi la semana pasada resultan estimulantes y alentadoras, en el sentido de que los ingresos del 10 por ciento más pobre de la población subieron, entre 2018 y 2022, un 19.9 por ciento y la brecha de la desigualdad, aunque sigue siendo monstruosamente grande, tuvo una sensible reducción, al contraerse la diferencia entre el decil más bajo de la población y el más alto, el cual en 2022 registra que quienes más ganan obtienen 18 veces más ingresos que los que menos ganan.
Es mucho todavía, pero es destacable señalar que la diferencia en 2018 era de 21 veces más.
Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.
Twitter: @fjespriella
Correo: felicianoespriella@gmail.com
