Ni cómo ayudarlo

Día de publicación: 2023-06-21
Por: Feliciano J. Espriella

Esta semana, me llamaron poderosamente la atención un par de noticias emanadas de nuestro flamante titular de la dependencia que aun no entiendo por qué el gobernador elevó al rango de secretaría cuando las acciones que allí se realizan bien podría encargárselas a alguna subsecretaría de Economía.

Conocí al titular de turismo en el estado desde fines del pasado mes de abril, Roberto Gradillas Pineda, casi al inicio de su gestión.

Fue en una conferencia de prensa en la que presentaron a un grupo de jóvenes europeos influencers a quienes invitaron a hacer un recorrido por el estado, con la ilusoria intención de que a través de sus redes sociales promocionaran entre sus seguidores nuestras bellezas naturales. La intención y el proyecto me parecieron poco promisorios y no les concedí espacios ni comentarios.

Sin embargo, el entonces recién estrenado secretario de Turismo, un joven empático y entusiasta, me causó buena impresión. Creo haberlo comentado en aquella ocasión y, aunque con las reticencias naturales ante quién no tiene casi experiencia en una actividad de la importancia y potencial como es el turismo, comenté que habría que darle el beneficio de la duda y apoyarlo en la medida que se pudiera.

Ha sido así cómo, en el tiempo que tiene al frente de la dependencia, he seguido con interés las actividades que se han venido realizando, de las cuales en ningún momento me he ocupado por considerarlas de muy poca monta y casi inocuas para el fortalecimiento del turismo. Por ello, ante la disyuntiva de criticarlas o callar, he optado por lo segundo… pero todo tiene un límite.

Esta semana, me llamaron poderosamente la atención un par de noticias emanadas de nuestro flamante titular de la dependencia que aun no entiendo por qué el gobernador elevó al rango de secretaría cuando las acciones que allí se realizan bien podría encargárselas a alguna subsecretaría de Economía.

La primera surgió en la conferencia de prensa semanal del gobernador Alfonso Durazo. En ella, el joven secretario lanzó la campaña del operativo de verano que bautizaron con el original y rimbombante nombre: "Me voy pa’ Sonora”, con la que esperan captar, según dijeron, 1.2 millones de visitantes locales, nacionales y extranjeros.

Aparte de lo chocarrero del título, que no dudo se lo hayan plagiado a Lilly Téllez con todo y el acento norteño que utiliza cuando viene al estado, no he encontrado una sola línea que informe detalles de tan disparatado y extemporáneo proyecto.

Por el amor de Dios ¡Por eso estamos como estamos!!!

Lanzar una promoción para incentivar el turismo de verano en la entidad cuando está comenzando la temporada turística, es no tener la más mínima idea de cómo hacer promoción y de los tiempos en que se debe realizar. Igualito lo hicieron con el Festival Alfonso Ortiz Tirado (FAOT) el pasado mes de enero y ya ven como les fue.

Busqué en el portal de la secretaría y no tienen ninguna información. No es posible conocer los alcances del programa, ni qué tipo de promoción se va a hacer, ni dónde, ni dirigida a quiénes, así como atractivos y actividades que se piensen implementar para solaz y esparcimiento de ese millón 200 mil visitantes que dicen disfrutarán del verano en nuestro estado.

Vaya, ni siquiera dan el menor dato de cuántos visitantes esperan captar, ni de qué países vendrán, si es que vienen otros turistas que no sean gringos. Y no los dan porque ni siquiera tienen idea de lo que va a suceder.

Turismo ha sido, como la gran mayoría de las dependencias de la presente administración, un caos en el que se han pasado dando palos de ciego. De una cosa estoy seguro, de ese millón 200 mil turistas, mínimo un millón lo integrarán los sonorenses de las principales ciudades que cada fin de semana llenan nuestras playas, y el resto, será de paisanos que aprovecharán las vacaciones para visitar a sus familias, y quiénes, con o sin programa ‘me voy pa Sonora’, de cualquier manera vendrían.

Hubo otra actividad del secretario durante la semana: visitó lo que queda del aeropuerto de Guaymas. Pudo, por lo tanto, percatarse del abandono en que se encuentra, y lo único que se le ocurrió fue decir que "Estamos buscando aprovechar este importante aeropuerto para generar más turismo”.

¡Por favor! Un aeropuerto que en el año 2000 tenía un flujo de 60 mil viajeros que llegaban en aviones privados y en la actualidad apenas son 6 mil, lo que hace evidente es el rotundo fracaso en el estado en materia de turismo. Y este pobre iluso cree que en esas condiciones va a lograr interesar a las líneas comerciales que lo incluyan en sus rutas.

Además, la falta de un aeropuerto digno, moderno y funcional, ha sido el principal obstáculo para que San Carlos, nuestro principal destino turístico desde hace más de 50 años, se haya empantanado como una opción atractiva frente a decenas de playas en todo el Pacífico y el Mar de Cortés, que de ser pueblitos casi en el abandono cuando San Carlos ya era una realidad, hoy por hoy, reciben millones de turistas de todo el planeta.

Seré el primero en aplaudir a rabiar y apoyar en todo lo que pueda a Roberto Gradillas cuando se quite las telarañas de la mente y se decida a luchar para que el aeropuerto de Guaymas se reconstruya y se erija a la altura de los requerimientos del turismo internacional. Mientras, lamentablemente:

"Ni cómo ayudarlo”

 

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

 

Twitter: @fjespriella

Correo: felicianoespriella@gmail.com

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