Los Miserables

Inconcebible que a estas alturas todavía existan patrones que les molesta que haya gente que aspire a trabajar 40 horas a la semana, recibiendo modestos salarios y disfrutando de 15 días de vacaciones.

Día de publicación: 2023-06-15
Por: Feliciano J. Espriella

En 1862, el poeta y escritor francés Víctor Hugo, publicó su novela "Los Miserables”, considerada como una de las obras más importantes del siglo XIX. La novela, de estilo romántico, plantea por medio de su argumento una discusión sobre el bien y el mal, sobre la ley, la política, la ética, la justicia y la religión.

La obra muestra un excelente estudio de la sociedad en esa época; así como de las pasiones, caracteres y actos que en ella tienen lugar. Además, muestra la pobreza en el siglo XIX y el valor del perdón, conjuntamente con que rectificar trae un bienestar y una paz al alma y el amor que se siente por lo que nos rodea.

La motivación principal de Víctor Hugo es la defensa social. "Hay un punto en el que los infames y los desafortunados se mezclan y se confunden en una sola palabra, palabra fatal, los miserables; ¿de quién es la culpa?”, se cuestiona el autor.

 Según el escritor, es culpa de la miseria, de la indiferencia y de un sistema represivo despiadado. Idealista, como lo fue, Víctor Hugo fue un convencido de que la educación, el acompañamiento y el respeto al individuo son las únicas armas de la sociedad que podrían evitar que el desafortunado se convierta en infame.

Lamentablemente el idealismo de Víctor Hugo, a lo largo de 162 años ha sido refutado una y otra vez por la realidad. Los Miserables de nuestra era no lo son en menor escala que los del siglo XIX. Lo acaba de constatar uno de los más altos dirigentes del sector empresarial, nada menos que el titular del organismo cúpula de Iniciativa Privada, El Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

El sujeto de marras, de nombre Francisco Cervantes, demostró sin lugar a duda que es un miserable en toda la extensión de la palabra. Recientemente dijo que los trabajadores mexicanos "no tienen llenadera” porque les gustaría que se redujera la jornada laboral de 48 a 40 horas a la semana. Tácitamente los etiquetó de holgazanes, o si se quiere coloquialmente, fodongos.

Me parece que este despreciable sujeto piensa que todavía vivimos en el período del porfiriato, cuando como dueños y señores de tierras y personas, explotaban a sus asalariados. Para comenzar, la frase ‘no tiene llenadera’ se utiliza para definir a personas extremadamente voraces, como multitud de patrones que por lo general trabajan muchísimas horas menos que sus empleados, descansan cuando les da la gana y durante el tiempo que se les hincha, que excepcionalmente van a su oficina sábado o domingo, y año con año incrementan sus utilidades. ¡Qué poca madre!

Inconcebible que a estas alturas todavía existan patrones que les molesta que haya gente que aspire a trabajar 40 horas a la semana, recibiendo modestos salarios y disfrutando de 15 días de vacaciones.

Sin embargo, ¿Qué otra cosa podría esperarse de la cúpula empresarial? Francisco Cervantes mostró sin el menor rubor de qué está hecha la alta élite empresarial del país: siempre elitista, ancestralmente explotadora de la mano de obra y por décadas beneficiaria de los atropellos cometidos por los regímenes neoliberales en contra de las clases populares mexicanas.

Sin embargo, sin temor a equivocarme, puedo asegurar que en esta ocasión a este mercachifle se le pasó la mano. No es por nada que el presidente López Obrador les haya endilgado el término de ‘minoría rapaz’ desde mucho tiempo atrás de convertirse en el principal huésped de Palacio Nacional.

Los que verdaderamente no tienen llenadera son ellos, los empresarios, quienes tienen en su nómina una inmensa mayoría de puestos laborales que pagan ínfimos salarios de hasta diez veces menos de lo que ganan sus similares en Estados Unidos o Canadá. Además, como es de sobra conocido, se valen de cualquier cantidad de subterfugios para evadir el pago de utilidades a sus empleados con la complacencia de las autoridades laborales.

¿Mexicanos fodongos? En 2022, la OCDE divulgó un informe en el que subraya que los mexicanos son quienes más horas dedican al trabajo entre las 36 naciones que integran esa institución: en promedio, 2 mil 137 horas al año, frente a mil 730 horas, también en promedio, en los demás países integrantes; es decir, una diferencia de 23 por ciento a favor de quienes cuestiona el susodicho.

 

El citado organismo documenta que si bien en los últimos años se han registrado ciertos progresos, México sigue estando por debajo del promedio de la OCDE en muchos indicadores relativos a la inclusividad del mercado laboral, siendo la pobreza un problema grave y persistente. La tasa de ingresos bajos está entre las más altas de la institución.

 

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

 

Twitter: @fjespriella

Correo: felicianoespriella@gmail.com

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