Día de publicación: 2023-05-03
Por: Feliciano J. Espriella
Yo les sugiero a quienes difunden noticias sobre estos temas y les digan que millones de mexicanos no han sido atendidos por haberse eliminado el seguro popular y fracasado el Insabi, antes de darle crédito a quien se los diga, averigüen dónde están los perjudicados. O tal vez bastaría con auto preguntarse: ¿A cuántos de esos millones conozco? Y responderse con honestidad.
Continuaré con el tema de quienes difunden todo lo que les llega en contra de la 4T y el presidente sin mover un dedo para verificar su veracidad, por lo que los llamo ‘pregoneros de oídas’.
En esta ocasión reseñaré dos experiencias personales sobre el manoseado tema de la salud y cuyos testimonios de oídas se han incrementado geométricamente en los últimos 10 días, a raíz de la desaparición del Insabi, entidad que fue un fracaso, lo cual, de ninguna manera intento defender. Primero el contexto:
La semana
pasada por varios conductos y distintos contactos, recibí un video de Carlos
Loret de Mola en el que venía inserto el siguiente mensaje: "Desaparecen
el INSABI fue un fracaso, 15 millones de mexicanos nunca fueron atendidos
porque nunca funciono, pero si sé chin**+ron 500 mmdp de presupuesto”
En uno de los envíos, el remitente, una persona cercana y de todos mis afectos, agregó: "Hierve la sangre solo él pensar que esta irresponsabilidad generó sufrimiento y no pocos fallecimientos ¿y quien le hará frente a la responsabilidad?”
En primer lugar, a Loret de Mola yo no le creo ni el bendito, no lo leo, ni escucho o veo nada de lo que publica. Como se ha documentado en múltiples ocasiones, desde que inició su carrera como comunicador se la ha pasado creando montajes con los cuales pretende darle veracidad a sus engañifas. Eso debiera ser más que suficiente para que nadie le creyera lo que publica y mucho menos darle difusión.
Pero volviendo al tema, yo soy testigo empírico de cómo funcionaba el ‘seguro popular’, ahora tan defendido y presentado como la panacea de la salud que inventaron los neoliberales y que el ogro López Obrador destruyó.
Para comenzar, el ‘seguro popular’ funcionaba a capricho de los gobernadores. Si lo recuerdan, en Sonora al gobernador Eduardo Bours no lo convenció y en su sexenio tácitamente no operó, pero Padrés si le vio utilidad y le dio amplia cobertura.
Primer testimonio
Durante algunos años utilicé los servicios del ‘seguro popular’ y, haciéndole el favor, lo calificaría como un servicio de salud de mediana calidad, con múltiples carencias y muy limitada su cobertura.
Las ocasiones en las que acudí a una consulta fui generalmente bien atendido, aunque en más de la mitad de las ocasiones no contaban con medicamentos para surtir las recetas y los tuve que comprar en farmacias. Aún los de muy bajo costo.
Cuando me detectaron la posibilidad de tener problemas cardiovasculares, el médico que me atendió, después de ver el electrocardiograma que me tuve que realizar en una clínica externa, me recomendó ver a un especialista privado, porque dentro del sistema de salud las consultas con un cardiólogo podrían demorar seis meses o más, me dijo.
Lo hice. Consulté a un cardiólogo que me realizó otro electro en su consultorio y me dijo que era necesario hacerme un cateterismo. Como en el ‘seguro popular’ no me iban a atender integralmente, decidí continuar en el IMSS, donde me atienden desde entonces, hace más de 4 años.
Segundo testimonio
Se trata de una señora muy cercana a mí, a quién incluso he acompañado en algunas ocasiones a sus citas médicas. He sido testigo cómo, en los tres años pasados le han prescrito y surtido medicinas cuyos precios en farmacias oscilan en ocasiones alrededor de mil pesos, los cuales anteriormente no estaban en el cuadro básico del 'seguro popular' y por lo tanto los pacientes los tenían que comprar. También le han realizado estudios, radiografías y análisis de laboratorio que el ‘seguro popular’ no cubría
Hará unos tres meses, por presentar un cuadro médico similar al que yo tuve hace unos años y el doctor consideró que podría tener origen coronario, le prescribió consultar al especialista. Se le programó una cita con el cardiólogo para aproximadamente dos semanas después.
Al programar la consulta se le entregó una orden para que se le realizara un electrocardiograma en el mismo lugar en que la atendería el especialista, el Hospital General del Estado.
El cardiólogo al llevar a cabo la consulta, auscultación e interpretación del electro, comentó que al parecer no había ningún problema, pero para asegurarse le mandó hacer varios estudios adicionales, tales como otro electrocardiograma, una radiografía de tórax y un ecocardiograma.
En menos de 45 días, esta paciente consultó al médico general, dos veces al especialista y se le hicieron varios estudios que anteriormente con el ‘seguro popular’ tenían los pacientes que hacerlos en laboratorios y clínicas particulares.
Por ello, yo les sugiero a quienes difunden noticias sobre estos temas y les digan que millones de mexicanos no han sido atendidos por haberse eliminado el seguro popular y fracasado el Insabi, antes de darle crédito a quien se los diga, averigüen dónde están los perjudicados. O tal vez bastaría con auto preguntarse: ¿A cuántos de esos millones conozco? Y responderse con honestidad.
Llámese como se llame la actual cobertura de salud, que he visto de cerca y no me la han platicado, si la comparo con la del ‘seguro popular’ que la viví en carne propia, diría que es cien veces mejor.
Aunque
reconozco que la desaparición del ‘seguro popular’ sí originó enormes contratiempos
a varios patriotas mexicanos que les surtían medicamentos por hasta 80 mil
millones de pesos cada año y sus empresas fueron eliminadas del padrón de
proveedores.
Es una gran injusticia que personas tan finas, honestas, íntegras y altruistas como nuestro coterráneo Manlio Fabio Beltrones, Miguel Ángel Osorio Chong, Roberto Madrazo Pintado, José Narro Robles y Emilio Gamboa Patrón, hayan sido eliminadas como proveedores cuando apenas surtían el 80 por ciento de las millonarias compras del sector salud y, además se les insulte al aglutinarlos con la etiqueta Cártel de las medicinas.
Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.
Twitter: @fjespriella
Correo: felicianoespriella@gmail.com
