Agua: derecho humano inalienable

Día de publicación: 2023-03-23
Por: Feliciano J. Espriella

El agua, por ser un elemento esencial para la vida. Nadie, absolutamente nadie, puede abrogarse el derecho de realizar acciones que restrinjan su consumo y mucho menos atentar contra su libre distribución.

El agua, es un derecho humano inalienable.

En junio de 1992, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 22 de marzo de cada año como Día Mundial del Agua, para recordar la relevancia de este líquido esencial. Empero, a pesar de que todas las actividades sociales y económicas dependen en gran medida del abastecimiento de agua dulce y su calidad, 2,200 millones de personas viven sin acceso a agua potable en este planeta.

En el momento actual, las perspectivas no son favorables para un recurso que es clave para los sectores agropecuario y de alimentos, señalaron analistas a propósito de la conmemoración, puesto que se prevén efectos más extremos a causa del calentamiento global.

En México tenemos al país dividido geográficamente en dos: el norte, con escasez de agua y con clima desértico en varias regiones, y el sur, con exceso de agua y de lluvias. Sin embargo, el desarrollo industrial está en el norte y el sur está subdesarrollado.

Actualmente, México enfrenta una severa sequía. Al 15 de marzo había mil 232 municipios en esa condición, es decir, la mitad de las 2 mil 471 localidades existentes, según la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

Según un reciente informe de Conagua, entre las entidades más afectadas destacan Aguascalientes, Coahuila, Colima, Durango, Nayarit, Nuevo León, Sinaloa y Zacatecas, en donde todos sus municipios enfrentan algún nivel de sequía, desde moderada hasta extrema. Hasta el momento, ninguna localidad del país reporta una sequía excepcional.

Aunque no se incluye a Sonora en dicho informe, debido seguramente a que el año pasado fue un año excepcional en el tema de las lluvias, nuestra situación tiene muchas probabilidades de empeorar y de nuevo registrarse sequías extremas en la entidad. Los cambios climáticos en Sonora son muy extremistas. Hay más calor, hay más etapas con mucha sequía y luego hay fases con demasiadas precipitaciones.

En el caso particular de Hermosillo, a raíz de la construcción del acueducto en la administración de Guillermo Padrés, terminó un largo período de escasez del vital líquido, que por algunos años se enfrentó con severos tandeos.

Sin embargo, según un informe presentado antier por el colectivo "Hermosillo cómo vamos, realizado por varios reconocidos investigadores, "En Hermosillo se enfrenta un escenario crítico por diversos factores, entre los que sobresalen el alto volumen de desperdicio de agua, las ineficiencias operativas e institucionales y el cambio climático”

Desde esa perspectiva, los dos últimos factores son totalmente ajenos a la participación de la población, pero el primero, no sólo es responsabilidad de quienes vivimos en la capital sonorense, nosotros lo provocamos y debemos de ser nosotros quienes lo resolvamos.

Es increíble que después de los aciagos años que pasamos en los que nos llegaba el vital líquido a cuentagotas, todavía veamos en nuestra ciudad a irresponsables e indolentes que despilfarran grandes volúmenes de agua lavando banquetas y carros a manguerazos. Pero más increíble aún es la falta de valor cívico de las personas que lo ven y se abstienen de denunciarlos.

En el documento "Hermosillo ¿una ciudad con agua para el presente y para el futuro?, señalan que de gestionarse el uso eficiente del agua se tendría en la ciudad agua disponible para 30 años más para una población mayor a la actual.

El investigador Luis Alán Navarro, quien junto con Nicolás Pineda Pablos coordinó la publicación del informe, señaló que en el mismo se establece que en el caso de la sequía si es un problema, pero no es una justificación, pues la escasez del agua se debe a una mala administración de la misma.

Sintetizando, vivir en una zona desértica en la que escasean las lluvias es un factor que eventualmente provoca problemas de suministros a la población, pero es el factor humano el que agrava y recrudece el problema.

Organismos operadores de agua ineficientes y en los que seguramente el ancestral mal del país, la corrupción, ha tenido un fuerte impacto, aunado a una población indolente e irresponsable, forman un explosivo coctel que tarde o temprano va a estallar.

Ya hemos tenido dolorosas advertencias, no las echemos en sacos rotos. Podríamos empezar por ser más cuidadosos y evitar desperdicios en nuestros consumos, así como vigilar que los demás lo hagan y denunciar a quienes la desperdician.

El agua, por ser un elemento esencial para la vida. Nadie, absolutamente nadie, puede abrogarse el derecho de realizar acciones que restrinjan su consumo y mucho menos atentar contra su libre distribución.

El agua, es un derecho humano inalienable.

 

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

 

Twitter: @fjespriella

Correo: felicianoespriella@gmail.com

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