Día de publicación: 2023-03-12
Por: Feliciano J. Espriella
No votaría por Lilly Téllez en una elección constitucional, pero lo haría si se diera el caso, en unas primarias para designar al candidato de la oposición, en el hipotético supuesto de que el PAN, PRI, PRD y su actual propietario Claudio X González Guajardo, quisieran darle un barniz de democracia a su movimient.
Hace unos días un buen amigo me preguntó si estaría dispuesto a votar por Lilly Téllez
en el improbable caso de que lograra la candidatura por la presidencia de la República, en virtud de ser coterránea.
Mi respuesta fue un rotundo NO, lo cual parecería un contrasentido con la cabeza de esta entrega que más adelante aclararé. Antes quiero fijar mi posicionamiento en relación con el tema de la elección presidencial del 2024.
En primer lugar, soy un convencido de que la cuarta transformación o 4T (como quieran llamarla) inició un cambio profundo para erradicar los más graves problemas sociales que se vinieron enquistando en México desde la colonia hasta nuestros días.
Me refiero a la corrupción, impunidad, racismo, clasismo, homofobia, misoginia y un largo etcétera, que han originado una pavorosa marginación, pobreza y desigualdad, entre muchas otras lacras sociales que asfixian a más de la mitad de nuestros compatriotas, las cuales, además, han sido ocultadas y solapadas por una élite gobernante que desde el poder ha convertido la función pública en factor de enriquecimiento personal.
Ahora bien, un cambio profundo que erradique y proscriba todos estos vicios ancestrales e inicie el surgimiento de un nuevo orden social, como ha sido el sentido de las acciones de la administración lopezobradorista desde que inició su gestión, no se crea y menos se consolida en seis años.
En mi opinión requeriría de unos 18 años, o cuando menos doce, considerando que en dos sexenios al menos se consolidarían algunos de los cambios ya iniciados, se avanzaría en otros y se iniciarían algunos más que verdaderamente se encaminen a crear una estructura social igualitaria y más sólida.
Por esas razones, votaré a favor de Morena y partidos coaligados si van en alianza, y lógicamente, no votaría por Lilly Téllez en una elección constitucional, pero lo haría si se diera el caso, en unas primarias para designar al candidato de la oposición, en el hipotético supuesto de que el PAN, PRI, PRD y su actual propietario Claudio X González Guajardo, quisieran darle un barniz de democracia a su movimiento y la elección de candidato opositor la abrieran a toda la población.
Votaría por
Lilly Téllez en una interna para elegir candidato de la oposición a la
presidencia de la república, por varias razones. Me referiré sólo a una:
· Porque es la más fiel imagen de la ultraderecha (y la coterránea lo refleja a la perfección) que tiene secuestrada a Acción Nacional actualmente y abriría la opción de que el PAN volviera a sus orígenes y empezara a recuperar el apoyo de quienes en alguna ocasión lo hicieron crecer y lo elevaron hasta la presidencia de la República.
No dudo que en campaña Lilly intente barnizar mediante sus habilidades histriónicas su clasismo. Es más, creo que para darse un barniz popular y parecer ‘gente del pueblo’, intentaría emular los acentos típicos de las regiones que visitara, como lo hizo hace unos días aquí en Sonora y que le valió un alud de burlas y memes en redes sociales. Ya me la imagino en Veracruz hablando como toda una jarocha, o en Yucatán como boshita.
¿Y qué decir de la homofobia y misoginia que en la ultraderecha son dogma de fe? En varias ocasiones Lilly Téllez se ha manifestado en contra del aborto, los matrimonios igualitarios, la adopción por parejas del mismo sexo y varias otras de las conquistas de los movimientos progresistas. Igualito como lo exhibe la ultraderecha.
Lilly Téllez, con su presencia y su supina ignorancia acerca de la función pública que se haría evidente en una campaña política y se lo restregarían en el rostro en los debates públicos, así como su absolutamente vacío portafolio de logros, dejaría perfectamente clarificado que tanto ella, como los partidos que la apoyarían, no tienen nada qué ofrecer ni nada de qué presumir.
Si la sonorense en las encuestas es la mejor opción para la alianza claudista, con razón están tan desesperados. Lilly Téllez haría un excelente papel como cómica, ¿o no es para desternillarse de risa cuando asegura que ha puesto muy en alto el nombre de Sonora, sólo por el hecho de figurar como precandidata de su partido? Seguramente no ha oído hablar de las sonorenses Cecilia Soto y Patricia Mercado, que fueron candidatas en elecciones presidenciales.
Y en eso de
poner en alto el nombre de Sonora exhibe también su enorme ego e ignorancia. Antes
incluso de que ella naciera, varias sonorenses lo habían puesto en alto no sólo
en el contexto nacional, también en el internacional, ¿o qué no sabrá Lilly que
María Félix
y Silvia Pinal
son sonorenses? ¿Ignora que Ana Gabriela Guevara
es coterránea?
Y en el caso de los varones, desde el Dr. Alfonso Ortiz Tirado, pasando por Fernando Valenzuela, Julio César Chávez y un buen número de sonorenses hasta nuestros días, han encumbrado el nombre de Sonora.
Y si es precandidata a una nominación presidencial, o sea casi nada, aunque para ella sea su máxima presea, seguramente ignora que cuatro sonorenses en el siglo XX y uno en el siglo XIX fueron presidentes de la república.
Pero así están las cosas, al parecer para la oposición Lilly Téllez es la mejor alternativa.
Pero también lo es para Morena y sus aliados.
Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.
Twitter: @fjespriella
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