Día de publicación: 2023-03-06
Por: Feliciano J. Espriella
Si Alito Moreno logra su propósito de extender su período como pretende, su intervención a la hora de designar candidatos será prácticamente definitoria y pudiera afectar no sólo al partido, que por su culpa, ya no siente lo duro sino lo tupido, también podría influir negativamente en las urnas.
A diferencia de otros líderes partidarios con los que hemos tenido la oportunidad de platicar en los últimos meses, Rogelio Díaz Brown (RDB) no intentó impresionarnos con los logros y expectativas de su partido. En ese sentido fue bastante mesurado y exento del falso optimismo del que frecuentemente suelen hacer gala quienes ostentan posiciones similares
El dirigente estatal del alicaído Partido Revolucionario Institucional nos acompañó el pasado jueves a los periodistas que integramos la Mesa Kiosco Mayor: Francisco Rodríguez, Fernando Oropeza, Ernesto Gutiérrez, Jesús Villegas, Arturo Ballesteros y, como se acostumbra en estos menesteres, quien esto escribe.
Nos compartió algunos aspectos relevantes de su azaroso arribo a la presidencia del tricolor, que no fue precisamente la más tersa que se hubiera dado y tampoco su llegada fue anunciada con fanfarrias. Acerca de ello nos compartió: "Cuando recién empezamos lo primero fue buscar pacificar al interior porque entramos en una coyuntura donde nosotros fuimos el tercero en concordia, de un proceso, lo puedo decir abiertamente, un proceso mal llevado; no sé si con una mala intención de fondo, pero sí mal llevado, que complicó las cosas al interior del partido y nos afectó enormemente.
"Cuando
entramos lo primero que había que hacer era buscar paz, tranquilidad, que se
viera que venía la apertura. Tanto unos como otros tenían sus espacios al
interior del partido, buscar jalar todos los grupos a todos los ex de lo que
quieras y toda esa parte”.
Una vez logrado lo anterior y dada las circunstancias en las que llegó a la presidencia en las que se avizoraban visos de ilegalidad, el paso obligado fue buscar establecer una dirigencia legalmente establecida. En ese sentido y en virtud de que como suele suceder en todas las organizaciones políticas del mundo, todos los militantes se consideran dignos y con méritos para formar parte de los órganos de dirigencia, el reto de conformar el Consejo Político en el marco de un ambiente sumamente enrarecido, requería tejer muy, pero muy fino. Sobre ello, el Roger, mote con el que es más conocido, dijo:
"Lo delicado era poder llevar el proceso de conformar el consejo político; que nadie se sintiera o que no fuera un pretexto para que alguien se sintiera rechazado o no tomado en cuenta, y todo eso fue no algo menor. De ahí ya nos abrimos a la parte de la conformación del Comité Directivo Estatal, tarea en la que hemos ido despacio, más por una situación económica que por una situación política”.
Hacia atrás, los primeros retos, aunque no eran enchílame éstas, RDB con tesón, esfuerzo, mucha mano izquierda y seguramente oficio político, los superó. Sin embargo, tiene enfrente dos miuras de pronóstico reservado, que implican un mayor esfuerzo y en los que tendrá la verdadera prueba de fuego que lo definirá como un verdadero líder partidario o una más de las equivocaciones de quienes estuvieron detrás de su encumbramiento. Son: primero, la reestructura interna del partido en su totalidad, que en algún tiempo llegó a ser la de mayor cobertura y la más eficiente de entre todas las fuerzas políticas.
La segunda, cuyos buenos resultados dependerán primordialmente del buen éxito de la primera, será la conformación de los cuadros que contendrán en el proceso electoral de 2024, que seguramente estará plagado de obstáculos y problemas tanto al interior del partido como al exterior.
En ese sentido, las presiones seguramente serán enormes. Si Alito Moreno logra su propósito de extender su período como pretende, su intervención a la hora de designar candidatos será prácticamente definitoria y pudiera afectar no sólo al partido, que por su culpa, ya no siente lo duro sino lo tupido, también podría influir negativamente en las urnas.
Pero si Alito es un factor de alto riesgo, no menos lo serán sus coaligados, especialmente Acción Nacional, cuyos dirigentes en el estado probablemente se tomen muy en serio el papel de ser la segunda fuerza opositora en el país, para intentar que las principales candidaturas surjan de entre su militancia.
Pero eso vendrá después, ahorita el reto grande para el Roger será avocarse a cambiar todos los comités municipales que ya estén vencidos y los que están por vencer; cambiar los consejos políticos y empezar a trabajar en la parte verdaderamente importante: la estructura del partido.
Aunque el
espacio prácticamente se agotó, no puedo finalizar sin insertar cuando menos un
párrafo en el que el presidente estatal del PRI se refirió de manera elogiosa
al alcalde Antonio Astiazarán:
"El Toño está haciendo su trabajo. No para todos los días. Creo que es un alcalde con mucha imaginación y creatividad, es bien importante. En los momentos de crisis, cuando no hay dinero, y en la persona, y la familia, y en todas partes, la imaginación y la creatividad es lo que te saca adelante y creo que Toño está trabajando en esa línea”.
Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.
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