Pobreza, término común para demagogia (I)

En países como el nuestro, en el que la demagogia se encuentra firmemente arraigada en el ADN de la clase política, la palabra pobreza, así como sus términos inherentes miseria y marginación entre otros, les han servido por igual a gobernantes y opositores.

Día de publicación: 2023-02-20
Por: Feliciano J. Espriella


Más allá de la lacerante realidad implícita en el término ‘pobreza’ y de todo el sufrimiento que engloba la palabra, ésta, como ninguna otra, ha sido utilizada indiscriminadamente en todo el planeta por todos los gobiernos de todas las corrientes ideológicas con propósitos eminentemente demagógicos.

En países como el nuestro, en el que la demagogia se encuentra firmemente arraigada en el ADN de la clase política, la palabra pobreza, así como sus términos inherentes miseria y marginación entre otros, les han servido por igual a gobernantes y opositores.

Si se es gobernante, durante todo el período de su mandato utilizará la palabra pobreza una y otra vez para llenarse de espuma la boca cuando realice la más mínima acción que pudiera llevar aparejada una pisca de justicia social hacia los pobres.

Pero si se es oposición, la discursiva se regodeará cotidianamente restregándole permanentemente al mandatario el abandono a los desposeídos y, haya o no reducido el número de pobres en el territorio de que se trate, en el altísimo porcentaje de pobres que lo habitan.

En México, desde que tengo uso de razón, que no es poca cosa, la pobreza ha sido parte o el todo del tema en mayoría de las piezas oratorias de políticos que he tenido que escuchar, y muchas veces, soportar.

Hace unos días, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) presentó su informe de resultados de 2022, con números actualizados hasta el año 2020. En dicho informe, se destaca que la pobreza aumentó de 51.9 a 55.7 millones de mexicanos y la pobreza extrema de 8.7 a 10.8 millones. Cifras verdaderamente dramáticas por el sufrimiento implícito que generan.

Como era de esperarse, de inmediato la multitud de detractores del régimen le dieron vuelo a la información y la pregonaron por los cuatro puntos cardinales mostrándola como prueba ‘irrefutable’ del fracaso del actual gobierno. Lo cual, por cierto, no es nada nuevo, en virtud de que el incremento de la pobreza es casi el único argumento sustentado por evidencias tangibles. Y se vale.

En ese sentido, Marko Cortés, presidente nacional del PAN, aprovechó la recta y publicó en su cuenta de Twitter el siguiente post:

"En campaña decían ‘primero los pobres’ pero todo fue un engaño. @coneval confirmó que el sello de este gobierno es el aumento de pobres, la desigualdad y la violencia.

"Presidente @lopezobrador_, los pretextos y echar culpas no acaban con la pobreza, ya es hora de dar resultados”

También se vale que quienes vemos el bosque y no nos limitamos a observar el árbol, demos a conocer nuestros argumentos y nuestra opinión. Por ello, a quienes van por la vida pregonando que López Obrador ha fracasado porque en México aumentó el número de pobres, les sugiero que analicen todo el mapa, para ver dónde estamos, de dónde venimos y cuál puede ser nuestro destino.

La inmensa cantidad de pobres que hay en nuestro país y que nos coloca entre los líderes mundiales, no es nueva, se ha venido creando a lo largo de siglos, como resultado de políticas de Estado que desde la conquista han privilegiado a las clases acaudaladas y permitido la explotación de los desposeídos, lo que nos ha generado también, ocupar posiciones de privilegio entre los rankings de países con mayor desigualdad.

A lo anterior, lo vino a agravar la peor crisis económica y el mayor azote a la salud de los últimos cien años. Como todos conocemos, prácticamente a partir de marzo de 2020 y los siguientes 16 meses, la economía mexicana, al igual que la del resto del mundo, estuvo semiparalizada. Se perdieron más de un millón de empleos que afectaron directamente a cuando menos 4 millones de personas y varios millones más vieron drásticamente reducidos sus ingresos.

Por otra parte, cada niño de los 52 millones de pobres que ya teníamos, en cuyos estratos los índices de crecimiento demográfico oscila en el 1.5% anual, pasó a engrosar los niveles de pobreza. Nada más por esto, el número de pobres bien pudo incrementarse en un millón de almas.

Se acabó el espacio. Para la continuación del tema publicaré algunos de los efectos que originó hace casi 14 años la pandemia de la influenza originada por el virus H1N1 y el contexto mundial en el tema de pobreza.

 

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

 

Twitter: @fjespriella

Correo: felicianoespriella@gmail.com

Ir arriba