Día de publicación: 2023-02-16
Por: Feliciano J. Espriella
Creo que después de varios meses en que sus gobernados lo ubican entre los últimos lugares en los rankings de popularidad y desempeño, es la hora de reflexionar sobre qué puede estar haciendo mal, porque le guste o no, los sonorenses lo estamos reprobando.
¿Por qué lo califican tan mal? No acabo de entender gobernador Durazo qué sucede en Sonora. No hay día en que en los principales medios de comunicación del Estado no lea, vea o escuche lo bien que nos está yendo, las fabulosas inversiones que se están iniciando o se iniciarán en breve y que eventualmente nos catapultarán hasta los cuernos de la luna, entre muchas otras bienaventuranzas que nos trajo su arribo al poder.
Si como usted dice y secunda el ramillete de floreros con los que integró su grupo de colaboradores mayoritariamente masculino, nuestro sistema de educación es envidia y ejemplo para otras entidades, nuestra flamante secretaria de seguridad ha alcanzado un nivel de espertís en la celebración de convenios que redundará algún día en la disminución de los asesinatos que continúan en ascenso, las carreteras estatales antes de terminar su sexenio dejarán de ser una porquería, su secretario de salud ya conoce la mayoría de los problemas sanitarios que nos aquejan y pronto aprenderá a combatirlos, no entiendo la ingratitud implícita en la multitud de inconformes que lo colocan entre los peores gobernadores del país cuando los interrogan para la elaboración de estudios demoscópicos, también conocidos como encuestas.
Creo que después de varios meses en que sus gobernados lo ubican entre los últimos lugares en los rankings de popularidad y desempeño, es la hora de reflexionar sobre qué puede estar haciendo mal, porque le guste o no, los sonorenses lo estamos reprobando. Recuerde lo que dice el presidente López Obrador: el pueblo no es tonto y por tanto no se equivoca.
Hace unos
días leí una columna del colega y amigo Rafael Cano Franco en la que
aborda el tema de su exigua popularidad. Transcribo unos párrafos:
"Recientemente la empresa ‘Consulta Mitofsky’ presentó su evaluación mensual de los gobernadores y gobernadoras de México. Alfonso Durazo aparece en el lugar 27 de 32, incluso es superado por gobernadores tan mal evaluados como Cuauhtémoc Blanco y Layda Sansores.
"La calificación que le otorgan los sonorenses es de 43.5 en una escala del 1 al 100; eso significa que está reprobado por la ciudadanía.
"Lo más impactante es que la popularidad de Durazo Montaño se desliza en un tobogán. Sus calificaciones disminuyen mes a mes; en enero del 2022 ocupaba el lugar 21 de los gobernadores evaluados con 51.7 de calificación y para enero del 2023 está en la posición vigesimoséptima con una pobre evaluación del 43.9”.
Como sé que Roy Campos no es precisamente un fan de la cuatroté y menos del presidente, me entró el sospechosismo, pensando que por tratarse de evaluar a uno de sus más cercanos contlapaches, pudiera haber mano negra y no ser muy imparcial el estudio, por lo que busqué en otras partes.
PARÉNTESIS
Espero gobernador que haya aprendido de AMLO el difícil arte de aguantar vara y no se vaya a molestar por calificarlo de contlapache, que en última instancia tampoco es peyorativo. Significa compinche, cuate o compa.
CIERRO EL PARÉNTESIS
Encontré otra encuesta reciente de nombre "Ranking de Gobernadores de México”, en donde los resultados no son tan dramáticos como con la de Mitofsky, pero sí son bastante malos. Transcribo algunos de los principales rubros evaluados:
Desempeño:
posición 23 con 53.5% de aprobación
Seguridad: posición 29 con 30% de aprobación
Popularidad: posición 19 con 48% de aprobación
Salud: posición 19 con 30% de aprobación.
En cambio, Sonora es el tercer estado con la mayor evaluación del presidente, a quien le otorga el 79% de aprobación, cifra muy superior a la media nacional que es de 66.34%
Sintetizando: Sonora evalúa espléndidamente al presidente, pero reprueba a su gobernador.
Qué frustrante debe ser para alguien que llegó a la primera magistratura de su estado con una amplísima ventaja en las urnas y, por lo que se ve, en poco más de un año su capital político se derrumbó.
Tal vez es el tiempo de una profunda meditación que lo lleve a reconocer que ser primer mandatario no significa ser el que más manda, sino quien reconoce el mandato de su pueblo y después un auténtico acto de contrición.
Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.
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