Día de publicación: 2023-01-31
Por: Feliciano J. Espriella
Beatriz Aldaco, aún titular del Instituto Sonorense de Cultura (ISC), no podrá fácilmente digerir lo que ya se le ha hecho, lo que se le viene encima y las enormes fallas en las que ha incurrido, por ello, en un acto que la dignificaría, debe renunciar de inmediato.
Dicen que los políticos son capaces de comer sapos sin hacer gestos. Pero quienes ostentan posiciones públicas y no son de extracción política, me parece que no saben cómo, y sus organismos, en caso de lograr tragarlos, los van a rechazar y eventualmente les pueden provocar severos problemas digestivos.
En ese
sentido, me parece que Beatriz Aldaco,
aún titular del Instituto Sonorense de Cultura
(ISC), no podrá fácilmente digerir lo que ya se le ha hecho, lo que se le viene
encima y las enormes fallas en las que ha incurrido, por ello, en un acto que
en mi opinión la dignificaría, debe renunciar de inmediato.
En primer lugar, si es honesta y me parece que sí lo es, debe empezar por reconocer que no pudo con la organización del evento cumbre que anualmente organiza la dependencia que se le encomendó: el Festival Alfonso Ortiz Tirado (FAOT), el cuál, simple y sencillamente se le salió de las manos y desde todos los ángulos, fue poco menos que desastroso.
La afluencia de visitantes a Álamos, por decirlo de manera amable, fue muy poquita. No me lo contaron, yo estuve en dicha población los primeros días del evento, y comparándolo con muchos de los eventos anteriores a los que también he asistido, la verdad dejó mucho qué desear. Algo que también afirman los residentes de la llamada Ciudad de los Portales.
El propietario de uno de los vehículos que
realizan tours por el poblado, me platicó en corto que en el fin de semana (el
primero y que suele ser el que recibe más visitantes) tuvo la misma cantidad de
ingresos que en cualquier otro fin de semana en el que no se realizan eventos.
La cantidad de 70 mil visitantes que según la prensa acudieron al FAOT es
totalmente exagerada y falsa, creo que no tuvieron ni siquiera la mitad. Decían
algunos alamenses molestos que el numeroso contingente de colaboradores del ISC,
era mayor al de los asistentes al evento.
No he tenido la oportunidad de conocer a la actual titular del ISC, pero por la información a través de diversas fuentes que tuve de ella cuando se le designó, fui de los muchos que recibieron con beneplácito y aplaudimos el nombramiento. A estas alturas y ante los sucesos de la última semana, reconozco que me equivoqué y a Beatriz Aldaco le quedó demasiado grande la responsabilidad.
Podría argumentarse a su favor y con razón que la promoción del evento no le corresponde al ISC, pero la contratación artística para la formación del elenco sí, y por la única razón por la que se lanzó sólo nueve días antes del inicio, no pudo haber sido otra que no se completaba el programa
Tal vez desde la perspectiva artística la asistencia podría pasar a un segundo plano, uno de menor importancia. Pero no es el caso del Faot, que es la principal fuente de ingresos en el año para los alamenses. Además, en el terreno de lo artístico, salieron también varios negritos en el arroz.
Las presentaciones artísticas que tuve la oportunidad de presenciar, me parece que fueron buenas sin llegar a excelentes. Los eventos en el Palacio Municipal, que suelen ser el plato fuerte en el menú de cada día cumplieron con su cometido. Los eventos populares presentados en el Callejón del Templo y la Alameda, en su mayoría fueron muy exitosos. Los asistentes los disfrutaron.
Fue evidente la precariedad con lo que se armó el evento. Menos espectáculos que en otras ocasiones y presentaciones en templos y escenarios improvisados.
Pero lo peor, y son los motivos por lo que me atrevo a sugerirle la renuncia a la titular del Instituto, fueron dos hechos que evidencian el poco aprecio que se le tuvo al evento y a la población, que no merecían se le afrentara de esa manera. Los enumero:
1)
La desafortunada presentación de Susana Zabaleta, que con el
vocabulario soez que suele ostentar en sus shows, rebajó a nivel de antro de la
peor ralea un recinto que a pesar de ser modesto y pequeño siempre había sido respetado
hasta por grandes figuras de corte internacional.
Y por si fuera poco, la diva, bromeando según dijo, se dio el lujo de humillar frente a todos los asistentes a un humilde empleado de servicios, al que en repetidas ocasiones injuriosamente le llamó esclavo.
Por si no se ha enterado señora Beatriz, la sociedad alamense está indignada y a la espera de una disculpa pública. Espero que tenga el valor y la inteligencia de ofrecérselas.
2)El desaire del primer mandatario del Estado que brilló por su ausencia tanto en la apertura como en el cierre. Es la primera ocasión que tengo conocimiento que un gobernador le aseste a los alamenses una descortesía de tal naturaleza.
Por ahí se dice que Alfonso Durazo no asistió al cierre por la molestia que le ocasionó el fracaso del evento, pero de ello no tienen ninguna culpa los habitantes de Álamos, que sin deberla ni temerla fueron agraviados.
Me parece que a menos de que la señora Beatriz Aldaco domine ya la ciencia de tragar sapos sin hacer gestos, debe aceptar con estoicismo que fracasó y que en última instancia fue a ella y su equipo a quienes el gobernador afrentó.
Por lo tanto, la única solución digna que le queda es la de renunciar, para salir con dignidad y por donde entró: por la puerta grande.
De otra manera, me temo que como a los lanzadores en el beisbol cuando les llueven los palos, el manager les la pelota.
Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.
Twitter: @fjespriella
Correo: felicianoespriella@gmail.com
