Día de publicación: 2022-11-24
Por: Feliciano J. Espriella
Las manifestaciones de violencia de los padres o las parejas sentimentales de las madres por medio de sus hijos, se dan en todos los órdenes y en todas las intensidades. Van desde castigos injustificados, sometimientos irracionales, golpes y secuestros, hasta llegar al asesinato.
Hoy se
conmemora el "Día
Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”, establecido
para denunciar la violencia que se ejerce sobre las mujeres en todo el mundo y
reclamar políticas en todos los países para su erradicación. La convocatoria
fue iniciada por el movimiento feminista latinoamericano en 1981, en
conmemoración de la fecha en la que fueron
asesinadas, en 1960, las tres hermanas Mirabal (Patria, Minerva
y María Teresa), en la República Dominicana.
Se estima que hasta el 70 por ciento de las mujeres experimentan violencia en el transcurso de su vida. La forma más común de violencia experimentada por las mujeres a nivel mundial es la violencia física infligida por una pareja íntima, lo que incluye mujeres golpeadas, obligadas a tener relaciones sexuales o víctimas de alguna otra forma de abuso. Entre las formas cotidianas de violencia contra las mujeres —denuncia la ONU— se encuentran también, entre otros, el tráfico de mujeres, la mutilación genital femenina, el asesinato por causa de la dote, el "homicidio por honor" y la violencia sexual en los conflictos.
Todo esto es ampliamente conocido en todo el mundo y, cuando se habla en cualquier foro sobre el tema de la violencia contra la mujer, los conferencistas se enfocan invariablemente en estas deleznables prácticas, pero invariablemente soslayan una variante que muy probablemente ocupe el primer lugar en incidencia, y que en mi opinión es la más cruel y perversa de las violencias sobre las mujeres. Me refiero a la conocida como "violencia vicaria”, que es aquella, que tiene como objetivo dañar a la mujer a través de sus hijos.
Cuando un individuo por el motivo que se quiera se ve en la imposibilidad de maltratar a su pareja y le dice "te voy a dar donde más te duele”, invariablemente se está refiriendo a los hijos, a quiénes, en muchos de los casos, él ha sido quien los procreo. Este tipo de violencia en contra de la mujer es mucho más frecuente de lo que se supone. Estos individuos, que de padre sólo tienen el nombre, ante las desavenencias conyugales empiezan por amenazar a su pareja con quitarle los hijos, reconociendo tácitamente que los niños y las niñas para la madre son algo importante y luego cosificándolos.
Las manifestaciones de violencia de los padres o las parejas sentimentales de las madres por medio de sus hijos, se dan en todos los órdenes y en todas las intensidades. Van desde castigos injustificados, sometimientos irracionales, golpes y secuestros, hasta llegar al asesinato.
La violencia vicaria o "por sustitución" es una forma de violencia machista que se ejerce contra terceras personas con el objetivo de generar el mayor daño posible a una mujer y se expresa en la gran mayoría de los casos contra sus hijos.
"Se
ejerce sobre todo contra las personas a las que la mujer más ama y con las que
tiene un vínculo emocional importante", explica Alba
Alfageme, psicóloga especializada en violencia sexual y procesos de
victimización, una descripción que el psicoanalista y profesor colaborador de
los Estudios de Psicología de la Universitat
Oberta de Catalunya (UOC) José Ramón
Ubieto ha resumido así: "Es el uso de los hijos para hacer
daño a la pareja".
"Es causar la muerte en vida", dice Alfageme. De acuerdo con esta psicóloga, este fenómeno considera a los hijos "como un medio o instrumento para causar el máximo dolor o daño a la madre", por lo que a menudo se utiliza también como "método de amenaza" para impedir que una mujer se aleje.
"En una posible separación, te amenazo con que si te separas, agrediré o violentaré a nuestros hijos", ha ejemplificado la psicóloga, al aclarar que los agresores la emplean tanto para "retener" a sus parejas o exparejas como para "vengarse de forma extrema" de ellas.
Para poder hacer frente a este tipo de violencia es necesario, de acuerdo con los expertos, un abordaje "global y holístico" que permita entender que "no son hechos aislados, sino que responden a situación de desigualdad estructural" que requieren una "perspectiva feminista".
"Si no, nos estaremos equivocando en el enfoque", ha advertido Alfageme, quien ha resaltado que "una persona violenta con su pareja no puede ser un buen padre" porque "su forma de relacionarse a nivel emocional es a través de la violencia", y ha pedido tener este aspecto en cuenta en los procesos de separación o divorcio.
Lamentablemente, y hasta donde tengo conocimiento, en nuestro país no existen ninguna legislación que contemple la "violencia vicaria”, a pesar de que a diario los medios de comunicación de todo el país publican acciones deleznables ejercidos por varones en contra de menores, hijos de sus parejas o exparejas sentimentales, como una forma de venganza en contra de ellas.
Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.
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