Mujeres emancipadas

Día de publicación: 2022-11-10
Por: Feliciano J. Espriella

En un Estado en el que desde tiempo inmemorial venimos registrando los más ominosos y vergonzantes índices en temas de abusos en contra de sus mujeres, uno se atrevería a pensar que los propios mecanismos de defensa en los organismos femeninos pueden haber generado reacciones ulteriores de rechazo a todo aquello que implique dominación.

En un Estado en el que desde tiempo inmemorial venimos registrando los más ominosos y vergonzantes índices en temas de abusos en contra de sus mujeres, uno se atrevería a pensar que los propios mecanismos de defensa en los organismos femeninos pueden haber generado reacciones ulteriores de rechazo a todo aquello que implique dominación.

Nada más erróneo. La mujer sonorense no se ha emancipado de su propio condicionamiento que la ata a directrices masculinas, aún teniendo en sus manos las llaves que la podrían liberar de las cadenas que lleva arrastrando durante siglos.

¿Exagerado? ¿Crudo? Tal vez, pero de no ser así, no encuentro ninguna otra explicación a dos acontecimientos en la historia reciente de la entidad, que podrían haber sido el parteaguas para un antes y un después en la vida institucional, política, económica social y religiosa del Estado.

Uno, la llegada al poder de la primera mujer gobernadora en tiempos en los que Sonora se consolidaba en el contexto nacional como uno de los estados con mayores agravios a sus mujeres, ocupando lugares privilegiados en los rankings de violencia de género y feminicidios.

Claudia Pavlovich recibió a Sonora en medio de gritos de angustia de sus mujeres que eran impune e inmisericordemente masacradas y violentadas, así como marginadas y discriminadas en todos los órdenes. Tuvo en bandeja de plata la mejor oportunidad de erigirse en la lideresa que sus gobernadas le reclamaban, y no hizo nada.

Tras seis años de gobierno, la situación de la mujer sonorense no mejoró en lo más mínimo. Claudia Pavlovich traicionó a las mujeres que la llevaron al poder y traicionó el legado de su madre, una auténtica pionera del feminismo mexicano, quien con su ejemplo y esfuerzos fue guía de miles de mujeres en el entonces cerrado círculo de la política.

El otro acontecimiento, lo encontramos precisamente en el presente. El Congreso Local, desde donde se pueden encauzar cientos de acciones que pudieran eventualmente convertirse en catalizadores que deriven en acciones de justicia en materia de igualdad de género, es por primera ocasión en su historia, mayoritariamente femenino. Y no solo eso, cuenta con una abrumadora mayoría de 19 curules femeninas frente a 14 masculinas.

Pero si como dice el dicho, por la víspera se saca el día, esta presunta ventaja que podría jugar a favor de la igualdad y justicia de género, apunta para ser como con la gobernadora, otra Carabina de Ambrosio. Mostraron el cobre a las primeras de cambio. Cuatro acciones de facultad exclusiva del Congreso Local de Sonora, que las pintan de cuerpo entero:

1.        Para sustituir a un magistrado del STJE, un auténtico Club de Toby, el Congreso nombró otro ilustre varón.

2.        Para designar al nuevo presidente del STJE no consideraron a ninguna de las pocas magistradas y nombraron un varón.

3.        Para designar al presidente de la CEDH, organismo que siempre ha sido presidido por varones y que puede ser fundamental en la implementación de acciones para proteger a las mujeres sonorenses, no consideraron a ninguna mujer.

4.        No tuvieron agallas para que fuera inscrito en letras doradas el nombre de la primera mujer sonorense diputada.

Vamos, ni siquiera han sido para exigir el cumplimiento de la Ley de Paridad al gobernador quien la interpreta a su conveniencia. Sobre ello, Rosa Elena Trujillo, nos comentó en reciente reunión con los periodistas de la Mesa Kiosco Mayor, lo siguiente:

"El tema de la paridad es un precepto constitucional de observancia, le guste o no le guste al gobernador, y hay una narrativa que pareciera que al gobernador le gusta mucho. Siempre que hay eventos relacionados con algún tema de género, el gobernador presume que tiene un gabinete paritario, y eso es una falacia por donde se quiera ver.

"La Ley es muy clara, y la Ley señala que se debe tener paridad en el gabinete de primer nivel, y buscar también la paridad en el gabinete ampliado. Y los números son muy claros: son 13 secretarías de estado, en las que deberían de tener al frente a 7 hombres y 6 mujeres o viceversa. Eran 8 – 5 antes de que saliera la maestra Olga Armida Grijalva, ahora son 9 – 4”.

"No es un gabinete paritario, y la pregunta aquí es ¿Quién observa?, ¿Quién sanciona?

Al parecer, según comentó la diputada emecista, el gobernador intenta dorar la píldora o si se quiere, darle atole con el dedo a la población, sustituyendo las omisiones de mujeres en su gabinete compensándolas en el gabinete ampliado y, ha de pensar, tuti contenti.

Frente a la sumisión y mansedumbre de las féminas de nuestro Congreso Local, hay ejemplos que podrían servirles de guía. La diputada Trujillo nos comentó al respecto:

"Hay congresos locales en los que independientemente de su procedencia partidaria, las mujeres han decidido decir: ‘podemos no coincidir en otros temas, pero en los temas de género vamos a ser una bancada’

"Lo tiene Guanajuato, lo tiene la Baja… lo tiene Querétaro. Hay congresos locales en donde encontramos bancadas de género con compromisos que se asumen, en donde las diputadas han puesto en la agenda del Congreso, temas de interés para las mujeres, independientemente del color, y los han defendido con mucha gallardía.

"Yo hubiera esperado que aquí pudiéramos haber transitado hacia eso”.

Auténticas mujeres emancipadas, sin duda. Tal vez algún día se vea en Sonora, hoy por hoy, al parecer seguiremos con mujeres sumisas, golpeadas, violadas y asesinadas como nuestro signo distintivo.

 

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

 

Twitter: @fjespriella

Correo: felicianoespriella@gmail.com

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