Presidente de los asalariados

Día de publicación: 2022-11-06
Por: Feliciano J. Espriella

Si Felipe Calderón, a pesar de pregonarlo durante toda su campaña quedó lejísimos de merecer el título de "presidente del empleo” que se auto adjudicó, no sería nada remoto que a López Obrador se le conceda al final de su mandato el título de "presidente de los asalariados”.

calderonComo candidato del PAN a la presidencia de la República, el principal slogan de campaña de Felipe Calderón fue el de "Presidente del Empleo”, argumentando constantemente que de llegar a convertirse en el primer mandatario del país, su gobierno se enfocaría principalmente en atraer inversiones y proyectos productivos, y así fomentar la creación de plazas bien remuneradas y romper con la creciente tendencia de desempleo que se dio a finales del sexenio de Vicente Fox.

En todos los foros en los que hizo uso de la palabra como candidato, señalaba que impulsaría reformas para favorecer la flexibilidad laboral principalmente para los jóvenes y mujeres.

La realidad es que llevó al desempleo a uno de sus niveles más altos al final de sexenio. Cientos de miles, si no es que millones fueron a dar a la informalidad, los profesionistas no encontraban oportunidades de desarrollo, y los jóvenes vieron pasar esa etapa de la vida en un país que no les ofreció nada.

Y a los afortunados que tenían la suerte de contar con un empleo formal, tampoco les fue bien. Los salarios mínimos, principal referente para las negociaciones de los salarios superiores, tuvieron misérrimos incrementos anuales de apenas un punto por arriba del aumento en el índice de precios al consumidor (inflación), que en monto oscilaba en alrededor de cinco pesos o un poco más. No se intentó corregir las coyunturas en la Ley Federal del Trabajo que daban pie a los abusos de los patrones, y el tema del outsourcing, esquema moderno de esclavitud laboral, cuantas veces se intentó abordar fue de inmediato sofocado.

El resultado fue que dejó una deuda de unos cinco millones de empleos por crear, no hubo en absoluto alguna mejoría en las condiciones laborales de los asalariados, el desempleo se disparó y el poder adquisitivo de los salarios se desplomó. Peor no le había ido a la clase trabajadora durante el período neoliberal.

En contrapartida, desde el inicio de su mandato, Andrés Manuel López Obrador ha venido realizando acciones tendientes a hacer justicia al verdadero motor de la economía nacional que es la fuerza laboral.

Apenas cumplidos 30 días de su arribo a la presidencia, se anunciaron aumentos históricos a los salarios. El 1º de enero de 2019, los salarios mínimos generales pasaron de 88.36 pesos a 176.72 (100% de aumento) en la frontera norte y a 102.68 (16.2%) en el resto del país, muy superiores al año anterior en los que el incremento fue del 10.4% en todo el territorio nacional.

Para 2020 en la frontera se incrementó 185.56 y en el resto del país a 123.22; en 2021 se fueron a 213.39 y a 141.70 respectivamente, y en este año aumentaron a 260.34 en frontera y 172.87 resto del país. Lo que significa que en los primeros 4 años de gobierno, el mínimo en la frontera norte aumentó en 194.6% en tanto en el resto del país lo hizo en 95.6%

Enrique Peña Nieto inició su sexenio con un salario mínimo de 62.33 pesos y lo llevó a 88.36, que significó un incremento sexenal del 41.7%; en tanto Felipe Calderón que inició su sexenio con un mínimo de 48.67 y lo dejó en 62.33, lo incrementó en un miserable 28.1%

Otro de los grandes logros alcanzados en materia de justicia social a los asalariados fue la reforma a la Ley Federal del Trabajo en el tema del outsourcing, bajo cuyo esquema se venían ejerciendo sistemas modernos de esclavitud laboral en detrimento de cientos de miles de trabajadores mexicanos que nunca alcanzaban a tener un empleo permanente, pues se empleaban bajo contratos temporales para empresas diferentes a las que les prestaban sus servicios.

Y, como una conquista más para las clases asalariadas, la semana pasada el Senado de la República, con muy buen tino, aprobó por unanimidad, con 89 votos a favor y ninguno en contra, el dictamen para que las vacaciones de los trabajadores se eleven de 6 días a 12 días desde el primer año en el centro laboral.

La reforma llamada "vacaciones dignas” establece aumentar dos días laborales anuales en los cinco años siguientes hasta llegar a 20 días de descanso obligatorio.

La reforma, que entrará en vigor en 2023, establece que a partir del sexto año el periodo vacacional aumentará dos días por cada cinco de servicios hasta alcanzar 30 días de descanso, y de ahí hasta llegar a los 32 días de descanso obligatorio por 35 años de servicio.

Fue una propuesta impulsada por Luisa María Alcalde, secretaria del Trabajo, y en el Senado estuvieron todos de acuerdo. Por fin podemos ir emparejándonos con vacaciones laborales de otras economías similares a la mexicana.

Sin duda un nuevo logro en materia de justicia laboral de los muchos que se han alcanzado en la presente administración.

En este contexto, si Felipe Calderón a pesar de pregonarlo durante toda su campaña quedó lejísimos de merecer el título de "presidente del empleo” que se auto adjudicó, no sería nada remoto que a López Obrador se le conceda al final de su mandato el título de "presidente de los asalariados”.

 

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

 

Twitter: @fjespriella

Correo: felicianoespriella@gmail.com

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