La economía desde el vaso medio lleno

Día de publicación: 2022-11-01
Por: Feliciano J. Espriella

... muchas otras personas, entre quienes me incluyo, encontramos motivos que refuerzan predicciones optimistas hacia el futuro mediato de nuestra economía, con lo que utilizando el mismo parangón, sería ver el vaso ‘medio lleno’.

En la edición de ayer me referí a las recientes noticias inesperadas y sorpresivas de un repentino incremento en el crecimiento del PIB anunciadas por el INEGI la semana pasada, las cuales, vistas desde una óptica pesimista por muchos analistas financieros opositores al régimen, son resultados fortuitos e insisten en un final de sexenio catastrófico, lo cual equiparé con quienes ante un vaso con agua hasta a la mitad, lo califican como ‘medio vacío’.

Sin embargo, muchas otras personas, entre quienes me incluyo, encontramos motivos que refuerzan predicciones optimistas hacia el futuro mediato de nuestra economía, con lo que utilizando el mismo parangón, sería ver el vaso ‘medio lleno’. En mi columna de ayer escribí:

"La semana pasada el INEGI dio a conocer datos en relación a la economía que ni los cálculos más optimistas previeron. En su último reporte el organismo revela que el PIB creció espectacularmente (y de forma inesperada) 4.7 por ciento a tasa anual. Además, la inflación mostró una tendencia a la baja, de 8.7 por ciento en septiembre, a 8.5 en octubre.

El principal argumento de los pregoneros del vaso medio vacío es que durante el mes de agosto fabricantes de automóviles y equipo electrónico, pudieron desplazar la producción de meses anteriores que por falta de algunos componentes se había atorado y ello no volverá a ocurrir.

Es verdad, pero ese argumento sólo es válido para el crecimiento del 1 por ciento del PIB de un mes a otro, porque en el anualizado de cualquier manera se hubiera generado el mismo incremento aunque desparramado en varios meses. De hecho, en el sector industrial no hubo sorpresas, pues el resultado de un incremento del 3 por ciento, fue exactamente el mismo que se había previsto.

Fue en los sectores comercio y servicios en donde se registró un crecimiento inesperado. Se había previsto un incremento del 3.1 por ciento y resultó en realidad del 5.1 por ciento. Y fue en algunos sectores relacionados con el turismo, actividad que ya presenta síntomas de una fuerte recuperación con niveles incluso superiores a los anteriores a la pandemia, y que como está sucediendo en la mayor parte de los destinos turísticos del planeta, no sólo se está experimentando una tendencia alcista en el número de viajeros por placer, sino que además se ha elevado sustancialmente el gasto promedio por turista. En México, el turista está gastando en promedio 20 por ciento más de lo que gastaba en la prepandemia.

La actividad turística en México está experimentando un fuerte dinamismo que corroboran los resultados en materia económica. Hay algunos sectores que presentaron en el último informe del INEGI saltos espectaculares. Por ejemplo, el de hoteles y restaurantes tuvo un incremento del 23 por ciento a tasa anual en relación al mismo período del 2021 y del 5 por ciento en agosto respecto a julio.

El turismo, entonces, que no tiene razón de verse afectado por cuestiones presupuestales o de tropiezos en las finanzas públicas, en México, como está sucediendo en todo el planeta, en los próximos años seguirá creciendo e incidiendo fuertemente en los resultados económicos del país.

recorteHay otros sectores que están experimentando fuertes crecimientos, superiores a los estimados y que presagian una recuperación económica más pronta, como el de transportes y comunicaciones que creció a tasa anual en 13 por ciento, así como el del comercio mayorista que tuvo un incremento del 11 por ciento, lo que denota además un alza en el consumo personal que no es factible en los períodos de recesión.

Otro de los argumentos de los catastrofistas es en el sentido de que en el presupuesto de ingresos el PIB crecerá el 3.5 por ciento, que es sumamente elevado frente al 2 por ciento que han pronosticado algunos organismos internacionales. Es "demasiado optimista”, afirman, y cuando se registren resultados muy inferiores, las finanzas públicas tendrán severos desajustes que incidirán en muchos de los programas sociales y la inversión pública.

Pudiera ser cierto, sin embargo, todos los pronósticos de calificadoras y organismos internacionales desde que inició la presente administración se han quedado cortos. Es más, desde ahorita, y con los resultados que he venido ventilando en estos textos y dando por sentado que la actividad económica va a bajar su ritmo en los próximos meses, es casi un hecho que terminaremos este año con un PIB mínimo del 2.4 por ciento, muy superior al 2.0 por ciento estimado. Incluso, de no bajar mucho el ritmo económico, podríamos acercarnos o hasta llegar al 3.0 por ciento, y desde ahí, lograr un crecimiento del 3.5 el año próximo, ya no luce tan inalcanzable.

 

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

 

Twitter: @fjespriella

Correo: felicianoespriella@gmail.com

banner

Ir arriba