Impedir a las mujeres y las niñas el acceso al aborto no hace que dejen de necesitarlo. Es por ello que los intentos de prohibir o restringir el aborto no consiguen reducir el número de abortos; lo que hacen es obligar a las personas a someterse a abortos inseguros.
Día de publicación: 2022-10-19
Por: Feliciano J. Espriella
El Gobierno del Estado y más específicamente el Congreso Local tienen una deuda con la sociedad sonorense sobre dos temas muy controversiales y polémicos, los cuales, parodiando al cuerpo legislativo, diría que son de urgente y obvia resolución. Ambas entidades los han venido soslayando y al parecer pretenden seguir haciéndolo:
1. Reformas a la Ley 4 de la Unison, que ha permitido a un pequeño grupo al que se les identifica como "Los Químicos”, mantener durante varias décadas el control absoluto de su funcionamiento y operación.
2. Ley sobre la interrupción anticipada del embarazo.
En reciente
reunión con la diputada Natalia Rivera Grijalva que sostuvimos los
integrantes de la "Mesa Kiosco Mayor”, abundamos sobre ambos temas.
Referente a la Ley 4, por compleja y controversial, dejaré el tema para otra ocasión. Y en cuanto al aborto, la diputada fue clara y directa en su posición.
"Estaríamos esperando que alguien la suba”, nos dijo. Enseguida fijó con claridad su posición personalísima: "Yo quiero hablar en lo personal: yo voté con mucha convicción a favor del matrimonio igualitario porque no es una iniciativa que tuviera una contraposición de derechos”.
Nos dice que es evangélica de cuarta generación: abuelos, bisabuelos, su mamá y ella y que ha sido muy abierta con su religión. Ejemplificó con el tema del matrimonio igualitario, sobre el cual tuvo múltiples presiones familiares y religiosas para que votara en contra, pero al considerar que no existía ninguna contraposición de derecho y al existir once resoluciones a favor de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) con respecto al matrimonio igualitario, aún siendo una mujer de mucha fe, no podía votar con la biblia en la mano en oposición a la Constitución.
"… por eso la voté de urgencia y obvia resolución, no necesitábamos más y no había una contraposición de derechos. Que ellos tuvieran el derecho de casarse, no se contraponía con el derecho de absolutamente nadie más”.
En el caso del aborto, en el sentir de la diputada sí existe una contraposición de derechos, el cual, aunque no lo clarificamos durante la reunión, supongo que es el derecho del embrión para desarrollarse y eventualmente convertirse en un nuevo ser humano y el derecho de la mujer a disponer de su propio cuerpo. En ese sentido, Natalia Rivera nos comentó:
"Cuando hay una contraposición de derechos, ahí sí debe haber una discusión más profunda y quizás los problemas complejos no tienen soluciones sencillas, no tienen soluciones simples, los problemas complejos requieren soluciones complejas.
"El cuerpo de la mujer, por mucho tiempo ha sido un campo de batalla en el que todos creen tener una opinión y lo que no se ha logrado, es empoderar a la mujer sobre su propio cuerpo. Si uno va a las comunidades del poblado Miguel Alemán, lo que se encuentra, es abuso sexual constante desde la infancia., entonces, ¿Por qué empezamos a resolver el problema desde el final y no desde el principio? ¿Por qué no enseñar a las niñas y a los niños el poder que tienen las mujeres sobre su propio cuerpo? ¿Por qué no empezamos a combatir la impunidad sobre el abuso sexual? Muchas de esas interrupciones de embarazo tienen que ver con abusos sexual. Eso está perfectamente legislado, eso no tiene ningún problema, necesitamos echar a andar que las instituciones funcionen en ese tema.
"Tenemos las mujeres un arma potente pero el Estado mexicano se ha negado a utilizarla, que es la pastilla del día siguiente. Debiera ser gratuita y debiera estar al alcance de cada mujer. Y las mujeres debieran entender que tener relaciones sexuales no es un pecado, no las hace menos valiosas y por lo tanto, pueden tener el poder, de tomar decisiones sobre su propia sexualidad, incluyendo la interrupción del embarazo.
"Pero si solamente empezamos con la solución final que puede tener una contraposición de derechos, creo que estamos fallando como estado mexicano”.
Clara y bien argumentada la posición de la diputada, sin embargo, desde esa óptica se evade la realidad. Y la realidad es que además de las consideraciones religiosas y morales, debe aceptarse que se está frente a un problema de salud pública.
Anualmente
mueren o dañan su organismo, miles de mujeres al abortar con comadronas o
clínicas clandestinas. Con, o sin prohibición, una gran cantidad de mexicanas,
en su gran mayoría de condición humilde, deciden abortar en situaciones
insalubres, porque al no haber legislación al respecto, los hospitales y
clínicas del estado se niegan a atenderlas.
Lo paradójico de esto, es que cuando le sucede un embarazo no deseado a jóvenes de familias pudientes, que han sido incluso opositoras a ultranza a la reglamentación del aborto, también optan por la interrupción. Lo hacen en hospitales privados de las entidades en las que se permite, o se llevan a las hijas al extranjero.
Se lo comenté a la diputada, quien receptiva y abierta a escuchar opiniones divergentes a la suya, convino en analizarlo con mayor profundidad. Sobre ello nos ofreció:
"Me llevo esa tarea, desde un planteamiento mucho más integral, que a un problema complejo que no une sino que polariza y no soluciona de fondo, porque el abuso sexual va a seguir, porque los embarazos van a seguir, porque el embarazo adolescente va a continuar, porque seguirán habiendo muchas mujeres que no sepan qué pueden interrumpir con su embarazo.
"Porque van a continuar los embarazos con adolescentes que pueden poner incluso en riesgo su vida, me llevo la tarea, pero que la solución sea algo donde hay contraposición de derechos que polariza a la sociedad, me parece que tendríamos que empezar desde el principio, no es que tenga la verdad absoluta, pero esa es mi convicción”.
Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.
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