Día de publicación: 2022-10-06
Por: Feliciano J. Espriella
con verdadero júbilo (al igual, supongo que todos los sonorenses) me enteré de que por fin se fajaron el cinturón y realizaron las acciones de desalojo a los delincuentes (que no eran otra cosa) que interferían en el libre tránsito por nuestra principal vía de comunicación.
Me tomé la libertad
de utilizar una frase que popularizó la actriz Florinda Meza en la interpretación del personaje de María Expropiación
Petronila Lascuráin y Torquemada de Botija, más conocida por el alias "La Chimoltrufia”, porque en esta entrega me referiré a un tema en el
que he sido constante crítico ante lo que consideraba pasividad de la
administración estatal: el bloqueo a la carretera por algunos miembros de la
tribu yaqui, los cuales finalmente fueron desalojados esta semana.
La ocasión anterior en la que abordé el tema, fue el pasado 7 de julio, en una columna que titulé: "Gobernador, ya paren a los yaquis II”, en la cual me referí a las acciones de quienes bloqueaban la carretera como extorsión, en virtud de que las aportaciones que recibían eran producto de temor y no de donativos voluntarios. En dicha ocasión escribí:
"… como primer mandatario, es usted gobernador, a quien le hemos designado para que se le faculte no de mandarnos, sino encargarse de la gestión de cuidar por nuestra seguridad y proteger nuestros intereses, salvaguardándonos de delincuentes, entre los cuales se incluyen los extorsionadores y quienes de manera verbal o mediante símbolos o signos, amenacen nuestra integridad y la de nuestras familias”.
En ese contexto, con verdadero júbilo (al igual, supongo que todos los sonorenses) me enteré de que por fin se fajaron el cinturón y realizaron las acciones de desalojo a los delincuentes (que no eran otra cosa) que interferían en el libre tránsito por nuestra principal vía de comunicación.
Al respecto, en el boletín enviado por el área de comunicación social del Gobierno del Estado señalan que el gobernador se refirió al hecho con las siguientes palabras: "El gobierno y las fuerzas de seguridad del estado permaneceremos en estos puntos con la finalidad de evitar nuevos bloqueos. Estamos comprometidos con salvaguardar la seguridad de miles de personas que transitan esta carretera, y seguiremos actuando para que estos hechos no se repitan”.
Enhorabuena gobernador, esperemos que sea definitiva la solución a un problema que padecimos los sonorenses y quienes tienen la necesidad de circular por nuestro estado. Ahora sí: muchos días de estos.
De cualquier manera, habrá qué ver las posibles reacciones en los próximos días, pues desde hace ya varias décadas las etnias se han convertido en intocables en México, lo cual se ha recrudecido en el presente sexenio en el que al parecer el presidente López Obrador se ha erigido como el tótem mayor y defensor a ultranza de los derechos étnicos.
Por lo pronto, toquemos madera para que la solución sea permanente y definitiva.
El peso resiste y resiste
El día de
ayer, durante la conferencia de prensa matutina del presidente, fueron
presentadas algunas estadísticas macroeconómicas sobre la situación actual del
país. Las alusivas a los resultados del PIB y la inflación tienen enfoques divergentes.
Si se quiere, se pueden calificar como positivas, pero también otorgarles el
calificativo de negativas, dependerá del gusto y los interese de cada uno.
Sin embargo, en donde no hay vuelta de hoja, es en lo referente a la paridad de nuestra moneda, la cual, pese a los vaticinios catastróficos previos a la elección del 2018, nadie podrá negar a estas alturas que es una de las monedas más sólidas del planeta y no ha sucumbido ante los embates del súper dólar como les está ocurriendo a la mayoría de las monedas de otros países.
El mejor ejemplo lo constituye las variaciones en las cotizaciones del euro, que es la segunda moneda mas cotizada del mundo, sólo por detrás del dólar estadounidense.
Al día de
ayer, un euro se cotizó a 98 centavos de dólar, lo que significa una
devaluación del 13 por ciento respecto al valor con el que cerró el año pasado,
que fue de 1.13 dólares por euro, y si lo comparamos con la cotización de enero
de 2021, la devaluación es del 21 por ciento, y más aún, si la cotización
actual la comparamos con la que tuvo en su pico más alto en julio de 2008, que
fue de 1.58 dólar por euro, la devaluación es del 38 por ciento.
En todo esto hay un imponderable que no estamos dimensionando. Si el peso se hubiera devaluado como les ha sucedido a casi todas las monedas del planeta, en virtud de que tenemos un enorme déficit en la balanza alimentaria y son precisamente los alimentos los que mayor presión han hecho en la inflación de México, ésta posiblemente ya sería superior al 10 por ciento.
Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.
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